Una difícil misión. Desde hace poco menos de dos años, el deporte de la pelota atraviesa una complicada etapa en Asturias. La federación como tal desapareció y se convirtió en delegación de la española. Adrián Vázquez lidera este proyecto, que quiere devolver a la pelota al lugar que le corresponde. La sede está en casa del presidente de la delegación, el teléfono de contacto es su móvil y cuentan con cerca de una veintena de licencias, un club en activo y otro que está en ello. El reto está ahí, es complicado, pero ilusión no les falta.
-El objetivo más inmediato ahora será trabajar para volver a ser una federación propiamente dicha.
-Sí, estamos trabajando en ello. Estamos en contacto con gente de Oviedo, que juega al frontenis, de Gijón y también con el Ayuntamiento de Villaviciosa, que tiene un frontón que es adecuado para jugar. También nos planteamos montar varios clubes porque la idea es crear una base, consolidarla y darle consistencia. Entre los proyectos está, además, poner en marcha una escuela de frontenis.
-Porque afición sí que hay
-Gente que juegue hay, y mucha, pero federados practicamente no existen.
-¿Cómo se ha llegado a esta situación?
-Básicamente porque sólo hay un club que apueste por la pelota, que es el Grupo, y más concretamente Rafael Escandón. Si no es por él, la pelota desaparece en Asturias. Mientras el Grupo tuvo pelotaris de renombre hubo mucha gente detrás.
-Quizás ahí también se originó el problema, los pelotaris buenos tuvieron que marcharse
-El segundo mejor pelotari de España es Manuel Galán, y salió del Grupo. Se tuvo que ir a Bilbao, donde juega a nivel profesional. Y su pareja, Luis Ortega, se fue a Valladolid, con una oferta económica, aunque sea amateur. En Asturias, nunca se pagó a ningún jugador, así que los pelotaris se tienen que marchar fuera. Y no es lo mismo tener un equipo en la élite que tener que ir tirando de los chavales y buscando gente.
-Además, será difícil convencer a la gente para que practique este deporte a nivel de competición.
-Se juega como afición, la gente desconoce que existe como federación. Al frontenis es sencillo convencer a la gente, pero la pala es muy difícil, es un deporte muy sacrificado, que requiere de muchos años de entrenamiento para tener un nivel aceptable. Físicamente también requiere un esfuerzo muy grande.
-Hablaba de una escuela de frontenis. ¿Tiene algo ya pensado para este proyecto?
-Primero vamos a sondear en qué lugares hay más gente dispuesta a hacer el sacrificio de llevar una pequeña escuela, hay que encontrar una persona que se haga cargo de la escuela.
-Se vive, por tanto, un momento de transición.
-El objetivo ahora es sobrevivir, no nos podemos marcar otras metas. Sólo que este deporte no desaparezca.
-¿Y cuenta con el apoyo de las administraciones?
-La federación española nos da su apoyo, que es algo muy importante. Y en la Dirección General de Deportes la última vez que nos reunimos nos trataron muy bien. Llegamos a un acuerdo para usar un dinero y conseguir material, que es muy caro.
-¿Caro?
-La pala no es cara, cuesta entre 12 ó 14 euros. El problema es la pelota, porque una vez la usas ya sólo sirve para entrenar, no para jugar. Y a cada partido se llevan unas seis pelotas. Luego está la cinta, la resina Para empezar de cero, cuesta.
-Aparte de la escuela, ¿qué otras iniciativas se proyectan para recuperar este deporte?
-Queremos hacer competiciones regionales. De paleta y pala, tanto individual como por parejas, y de frontenis. Las de pala corta y paleta serán en Gijón, por el frontón que hay en esta ciudad y el apoyo que nos presta el Grupo Covadonga. Es importante tener un club fuerte detrás. La de frontenis se desarrollará en Oviedo, donde juega mucha gente, aunque el frontón es descubierto, o en Villaviciosa.