Es la edición de los niños discapacitados. Y no por que los estudiantes se hayan puesto de acuerdo, sino porque los trabajos de clase de las asignaturas de diseño en esta ocasión iban dirigidos al mundo infantil, lo que no sólo facilitaba el trabajo, sino la creatividad. Por eso más del diez por ciento de los trece proyectos presentados a la edición de Inventa'07, Certamen de Diseño Industrial de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial, tienen como destinatarios a los más pequeños. Y como en esta tercera edición se repetía el tema de la discapacidad, cuatro de los diseños realizados por los alumnos van dirigidos a niños ciegos o con dificultades para mantenerse derechos o para comunicarse. Es, casi, la edición del ocio.
«En esta ocasión, han sido muchos los trabajos que han dedicado su atención a los niños y a los juegos. Concretamente, cuatro de los trece presentados, lo que proporciona un giro interesante a la convocatoria y abre el campo de trabajo», afirman Javier Suárez Quirós y Ramón Rubio, profesores del área de Expresión Gráfica de la Ingeniería y miembros del grupo de Investigación e Innovación en Ingeniería, conocido como I 3 G. Señalan los dos profesores que, cuando uno piensa en discapacidad, siempre visualiza una silla, una cama, un andador, «elementos más indispensables que necesarios, pero las personas, y más los niños, necesitan distraerse, jugar, ocupar su ocio con diversión. Y en ese aspecto las propuestas son interesantes».
Entre los ingenios pensados en el mundo de los más pequeños destacan dos juegos. Uno de ellos se llama El árbol de Oz y es una especie de puzzle multisensorial. «Es un árbol multifrutal que funciona como una base de datos. Los niños han de colocar cada pieza, que es una fruta diferente y desprende su aroma natural, en el sitio y la posición adecuada, momento en el que se enciende el árbol. «Es una forma de trabajar el tacto, el olfato y la vista, y el autor ha trabajado directamente con el personal del colegio de Ángel de la Guarda. De hecho el proyecto ha sido supervisado por ellos», señala Suárez Quirós.
También la ONCE
Otro de los diseños presentados, 'Un juego para todos', está pensado especialmente para niños ciegos. No en balde cada pieza, montable, está numerada con el sistema braille. Es un circuito que cada cual puede crear a su antojo y por el que se desliza una bola, cargada con distintos sonidos, que cada vez que atraviesa las piezas suena gracias a las estrías de que disponen. «Se llama juego para todos porque pueden jugar tanto los niños capacitados como los discapacitados y se ha desarrollado bajo la supervisión de la ONCE», recuerda Ramón Rubio. Además, un balón que, más que para jugar, sirve para comunicarse. En cada una de las celdillas que conforman, a modo de balón de fútbol, su superficie, va dibujado uno de los símbolos habituales que se utilizan en los centros de educación especial para señalar lo que los niños quieren decir. Lo que aporta SPC Ball es que evitan que se levanten y pueden llevarlo con ellos a todos lados.
Pero también hay otras propuestas y no para niños. Como la cánula automática, pensada para los laringetomizados, quienes tienen que taponer el orificio de la garganta para poder hablar. El ingenio de Icíar Aparicio propone que puedan abrir y cerrar la cánula a través de un anillo que pueden llevar puesto. De entre los 13 presentados, habrá siete ganadores. La elección, hoy a las 11.30 horas, en la escuela.