Miércoles, 2 de mayo de 2007
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Emoción desbordada en el funeral del profesor universitario David Felgueroso
«Ojalá pudiera decirle al corazón que se calme, que David está en buenas manos», afirmó su primo jesuita La autopsia determinó que el ingeniero industrial falleció de un infarto
Emoción desbordada en el funeral del profesor universitario David Felgueroso
SAN JULIÁN. Numerosas personas, en la entrada a la iglesia, a la llegada del féretro con los restos mortales de David Felgueroso. / P. UCHA
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No había forma de contener el llanto. Ni hombres ni mujeres, ni jóvenes ni menos jóvenes. El pañuelo, en continuo movimiento arriba y abajo, era ayer el protagonista pasivo y mojado desde el primer al último banco de una iglesia, la de San Julián de Somió, incapaz de acoger a todos los que, acongojados, quisieron despedir a David Felgueroso, el ingeniero industrial y economista de 37 años que falleció el lunes en su despacho del campus de Gijón.

Y el hecho de que el sacerdote principal de los cuatro que concelebraron la misa fuera primo del fallecido no ayudó a contener la emoción. La edad, la cercanía, el conocimiento y la humanización de su sacerdocio hizo incontrolable la emoción. Tras constatar que «estamos abrumados por el dolor», Antonio Allende Felgueroso confesó sus dificultades para afrontar una muerte «antes de tiempo». «Ojalá tuviera palabras que pudieran consolar en este momento y ahorrar el sufrimiento que estamos pasando. Ojalá supiera cómo decir al corazón que se calme, que David está en buenas manos, pero me cuesta hablar de algo que yo mismo no entiendo, una muerte a destiempo como ésta, y por mal camino vamos si tratamos de buscar sentido a la muerte de David», dijo, visiblemente dolorido, el jesuita.

La primeras impresiones ante el cuerpo sin vida de David Felgueroso Fernández-San Julián, con un evidente hematoma en la cabeza, apuntaban a que la causa de su muerte pudiera haber sido un derrame cerebral, pero la autopsia celebrada ayer por la mañana determinó que fue un infarto lo que le dejó «sin tiempo para descubrir sus posibilidades, hasta donde llegaría», dijo el sacerdote, conocedor de su incansable laboriosidad, de su inteligencia, de la tesis por terminar y de sus planes de futuro tras su reciente matrimonio. «Ojalá pudiera decir algo que evitara todo eso, pero creo que no lo hay», sentenció.

«Alegre y cercano»

Ante multitud de familiares y amigos, de una nutrida representación de la empresa Suzuki, donde la esposa de David, Zulima Calleja, se ha convertido en la primera mujer que ha accedido a un puesto directivo, y compañeros de la Universidad de Oviedo, entre los que destacaban los vicerrectores Esteban Fernández Rico e Isabel Viña, el equipo directivo en pleno de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería, el director de su tesis Ricardo Vijande y una larga presencia docente, Antonio Allende recordó a David Felgueroso como un hombre «alegre, reservado, cariñoso, cercano, con un gesto de acogida permanente».

Y en medio de tanto dolor, el primo y sacerdote recomendó «dar palabras a la pena, porque lo que no se expresa quiebra el corazón», pero también pidió «fe para que se transforme en esperanza». Porque, según dijo, «la vida es un misterio y a ese misterio los cristianos lo llamamos padre. A él le entregamos la vida y un girón de nuestra vida es la que le acabamos de entregar para que la llene de plenitud». A esas alturas, quien no lloraba aguantaba el llanto y evocaba al hombretón tímido y reservado que dejó tantos proyectos inconclusos.

 
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