AYER, Ovidio Sánchez tuvo que salir a los medios para desmentir el espantajo de la privatización de los servicios públicos -sanidad y educación- que le adjudica la izquierda. No hay campaña electoral sin el fantasma de la privatización, un asunto que se utiliza como arma arrojadiza para descalificar al contrario. Es curioso, porque ni en España ni en Asturias hubo nunca un partido que llevara en su programa un plan de privatizaciones, así que los pasos dados en esta materia han sido de tapadillo, atechados bajo la Ley de Acompañamiento de los presupuestos estatales. Privatizaciones se han dado con gobiernos de izquierda y de derecha, baste como ejemplo las empresas puestas en manos de empresarios durante el periodo de gobierno de Felipe González, que alcanzaron el valor de 9.000 millones de euros. De Aznar no hace falta dar números porque en la mente de todos está el protagonismo alcanzado por los compañeros de pupitre.
En sanidad y educación hay un gran consenso en la población sobre la necesidad de mantener potentes redes públicas. Ese es el modelo europeo y es muy difícil quebrarlo. En esta materia los líderes de la derecha son tan socializantes como los de la izquierda, aunque hace tiempo que se debería haber abierto un debate sobre la necesidad de ampliar el sistema de conciertos en la sanidad y de sacar conclusiones sobre la sorprendente preferencia de las familias por la educación privada. Pero Ovidio Sánchez no va a privatizar la enseñanza y la sanidad pública, como tampoco lo hizo Sergio Marqués cuando gobernaba desde las filas del PP. La privatización funciona en Asturias como una etiqueta, al margen de la realidad.
Es una pena que en la campaña electoral no se pueda discutir con rigor de privatizaciones, porque ningún partido lanza propuestas en esa dirección. Si se quiere debatir sobre asuntos de verdad hay que recoger el guante lanzado, ayer, desde Avilés por los líderes de UGT y CC OO, al plantear el divorcio entre los grandes beneficios empresariales y la moderación de los salarios, así como la necesidad de compromiso económico de Cajastur con el desarrollo económico de la región. Se podrá disentir de sus conclusiones, pero son asuntos reales y candentes.