Acaban de perder el contencioso planteado contra el Ayuntamiento y Jovellanos XXI, sobre la necesidad de que el proyecto de El Vasco se sometiese al reglamento de Actividades Insalubres y Molestas, y los vecinos del edificio Panorama se sienten «indefensos». Su abogado, Roberto Roces afirma que los continuos cambios en el proyecto para la parcela «dificultan mucho la defensa de los intereses de la comunidad».
De hecho, la empresa, tras comprar por 6 millones de euros, el resto de suelo que quedaba en manos del Ayuntamiento, ha anunciado que está revisando de nuevo el proyecto.
Los vecinos confían ahora en la negociación para que la entrada del parking se aleje de sus portales, su principal demanda. El abogado de la comunidad de vecinos, Roberto Roces, explicó que confía en llegar a un entendimiento con la empresa y el Ayuntamiento para que la entrada al estacionamiento se separe de las viviendas.
No queda otra vía, «ya que el fallo no se puede apelar». Según el Juzgado Número 2, la cuantía de la reclamación es indeterminada e insuficiente para ser recurrida en apelación. «Es instancia única», explicó el abogado de la comunidad.
El origen del pleito se halla en la pretensión de Jovellanos XXI de ubicar la entrada al aparcamiento de la parcela -capaz para 1.416 vehículos- justo al lado de dos portales. La comunidad de propietarios se dirigió a la Consejería de Medio Ambiente para que instase la paralización de las obras y presentó recurso contencioso contra la aprobación del proyecto.
A su entender, el paso de miles de vehículos junto a sus viviendas requería que la licencia se sometiese al trámite de información pública previsto en el Reglamento de Actividades Insalubres. El juzgado ha rechazado esta pretensión y argumenta que una obra municipal no necesita licencia.
La parcela de El Vasco fue concedida a la empresa Jovellanos XXI, junto a la de Buenavista, para desarrollar la llamada operación de los Palacios. En ambas parcelas se otorgaban aprovechamientos a la sociedad promotora a cambio de la construcción de dos palacios de titularidad pública con diseño del arquitecto Santiago Calatrava. Además del suelo y de la recalificación de los terrenos, el Ayuntamiento debía pagar el Palacio de las Artes, que estaba previsto hacer en esta parcela. No se hizo, como tampoco la anunciada Facultad de Bellas Artes. El alcalde renunció al último proyecto -un nuevo Ayuntamiento, cuyo diseño costó 1,2 millones- y decidió vender los menguados usos municipales al mejor postor. Y único: sólo Jovellanos XXI participó en la puja y pagó 6 millones de euros por los 13.880 metros de edificabilidad. Al Ayuntamiento la parcela le costó 4,2 millones en 1998.