El Llano está de celebración. El primer centro público del barrio, las Escuelas Graduadas de El Llano, y heredero de aquellas otras escuelas que desde 1902 gestionaron el Ateneo Obrero de El Llano y la Fundación Valdés-Hevia con subvenciones del Ayuntamiento, cumple 75 años de vida. Por ello, el colegio Ramón Menéndez Pidal, como se denomina actualmente, ha preparado una serie de actividades entre las que destacan una exposición para disfrute de sus alumnos y vecinos, y una fiesta para los escolares y sus padres que tendrá lugar en el parque de La Serena y en los patios del propio centro en la tarde de mañana.
Paz Fernández Felgueroso no quiso perderse la celebración y ayer presidió el acto inaugural junto a Carmen Rúa, concejala de Educación; y María Jesús Otero, directora general de Planificación, Centros e Infraestructuras de la Consejería de Educación. El mismo consistía en una charla de Paco Abril, cuentacuentos y experto en literatura infantil, titulada 'Obsesión por divertir y la atención desatendida', que congregó a un buen número de personas, con mayoría de antiguos maestros y alumnos, padres y profesores. Entre ellos, María Teresa Ordiz, concejala de Deportes, quien fuera durante nueve años presidenta de la asociación de padres del centro.
Durante su discurso, Felgueroso destacó la importancia que ha tenido el colegio en el barrio. «Es un centro emblemático de la ciudad de Gijón y es parte de la historia de El Llano», aseguró la alcaldesa, quien destacó la referencia que hace de La Escuelona el pequeño libro 'Historias de El Llano', de Luis Miguel Piñera y Francisco Javier Granda, que se ha venido regalando a los visitantes del recién inaugurado Centro Municipa Integrado de El Llano.
Así, la regidora gijonesa leyó parte de un texto publicado en dicho ejemplar antes de entregar a Carmen Llavata, directora del Ramón Menéndez Pidal, un placa de recuerdo del 75 aniversario.
«Sentirse queridos»
Las palabras de la alcaldesa dieron paso a Paco Abril, quien dividió su conferencia en dos partes. En primer lugar, criticó la creciente tendencia de buscar lo divertido para educar a los niños y abogó por suscitar el interés de los pequeños para que tengan ansia por conocer. «La enseñanza divertida es un juego con el que no se acabará el fracaso escolar. No aumenta el gusto por aprender, investigar o leer. Lo divertido sólo dura lo que dura la acción de divertir. Luego se apaga la llama», aseguró Abril, quien considera que «lo que realmente nos engancha es el interés. Hay que tratar de interesar, conseguir que los niños quieran seguir leyendo o investigando».
Asimismo, afirmó que «nadie se pone a pensar en las necesidades de la infancia», lo que el cuentacuentos definió como 'atención desatendida'. Abril defendió la «necesidad vital de los pequeños de jugar» en su tiempo de ocio, en contra de la tendencia de los padres de ocupar todo el tiempo libre de los niños con diferentes actividades, y reclamó la necesidad de los pequeños de «sentirse queridos», para lo que recomendó las lecturas de cuentos a los hijos como una buena forma de comunicación.
Los presentes pudieron disfrutar después de una curiosa exposición de recuerdos que estará abierta al público en el gimnasio del centro hasta el día 10 en horario de 17 a 18 horas.