Jueves, 3 de mayo de 2007
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GIJÓN

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Mejor vida, mejores personas
Artilugios para niños, invidentes, enfermos crónicos y minusválidos copan los premios Inventa'07
Mejor vida,  mejores personas
RESPUESTA. El concejal José María Pérez en primer término, con Emilio Gumiel y José Ramón Herrero Merediz, detrás. / PALOMA UCHA
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XXXXXXXX LOS PREMIADOS
Proyecto: El Árbol de Oz.

Autores: Fausto Sáez y cuatro más.

Premio: Ayuntamiento de Gijón. Proyecto: Sillón con ayuda a la incorporación.

Autor: Javier Souto.

Premio: Colegio de Ingenieros Técnicos. Proyecto: Lazarillo digital.

Autor: Pelayo Tuero Solares.

Premio: Fundación Prodintec. Proyecto: Cánula automática.

Autor: Iciar Aparicio García.

Premio: Grupo de empresas MBA.

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La cuantía del premio es de 300 euros y su ámbito el tecnológico, pero la filosofía que encierra el Certamen de Diseño Industrial Inventa, de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón, implica más elementos humanísticos que técnicos. Nació en 2005 con la intención de ofrecer un cauce a la creatividad estudiantil y generar así esa conciencia emprendedora que la Universidad de Oviedo pretende infundir en sus titulados para convertirlos en futuros motores de la economía asturiana. Pero la temática de aquella primera edición, la discapacidad, marcó su desarrollo hasta el punto de que esta tercera edición, que se clausuró ayer con la entrega de premios, mantuvo el mismo lema con una reiterativa proyección de futuro.

Y de ser un proyecto meramente académico pasó a ser un aditamento educacional universitario, mimbre poco habitual en la enseñanza superior. «Es un complemento a vuestra formación como ingenieros, porque os obliga a poneros en la piel de quien necesita algo de vosotros y activa vuestra capacidad de respuesta», afirmó Javier Suárez Quirós, profesor del área de Expresión Gráfica en la Ingeniería de la Universidad de Oviedo quien, junto a Santiago Martín, Ramón Gallego, Ramón Rubio y Samuel Morán constituyen el Grupo I3G, Investigación e Innovación en Ingeniería Gráfica, promotor del certamen.

La tesis con que Suárez Quirós inició la entrega de premios de Inventa'07 plantea que «el mejor premio que recibís con este certamen no es el dinero ni la experiencia ni el valor añadido que proporcione a vuestro curriculum, el verdadero premio es que os convierte en mejores personas, poniendo vuestros conocimientos al servicio de los demás. Es una de las mejores cosas que podéis aprender aquí». Pero no se quedó sólo el profesor. También la alcaldesa de Gijón, la consejera de Bienestar Social y el vicerrector de Estudiantes defendieron esa premisa. «Ningún premio puede mejorar lo que vosotros habéis hecho con este río de ideas clarísimo que he visto aquí nacido de la sensibilidad para enfrentarse a los muros y las trabas de las personas que sufren alguna discapacidad», dijo Laura González.

13 trabajos y 7 premios El río al que se refería la consejera era el constituido por los 13 proyectos presentados a concurso, de los que cuatro estaban destinados a los niños y el resto se repartían entre personas con problemas auditivos, de movilidad, de habla o de visión. Al final, el jurado seleccionó siete para otorgarles los premios de esta tercera edición. Así, el Premio Ayuntamiento de Gijón-Parque Tecnológico recayó en el juego El Árbol de Oz, pensado por Fausto Sáez, Luis Alberto Payne, Daniel Toronjo, Lorenzo Vicente y Hugo López; el Premio Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales del Principado de Asturias fue para el Sillón con Ayuda a la Incorporación, de Javier Souto.

La Fundación Prodintec, que mantiene una estrecha colaboración con la escuela, concedió su premio al Lazarillo Digital, de Pelayo Tuero, mientras que el Premio MBA fue para la Cánula Automática de Iciar Aparicio, el Premio Cajastur para el Sistema de Ayuda para Salir de la Cama, de Diego Aparicio; el Premio Shortes para la pelota SPC Ball, de Luis González García y Leyre Vázquez, y el Premio Socinser, para Santiago Martín y José Manuel Trillo, quienes diseñaron un chaleco capaz de medir las constantes vitales y enviarlas al centro sanitario. Lo llamaron Wireless Doctor.

 
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