«Tiene las crujías de la parte de delante y de atrás a la mitad, es difícil que pueda rehabilitarse». El diagnóstico es del jefe del Parque de Bomberos de Palencia, Andrés Redondo, pesimista sobre la estabilidad del portal número 6, muy afectado por la explosión de gas que ha convertido la calle Gaspar Arroyo en un escenario de pesadilla. Este bloque es el más damnificado de los que se mantienen en pie, a causa de la onda expansiva que tuvo su origen en el tercer piso del portal de al lado.
Redondo, sin embargo, sí tenía palabras de esperanza para los vecinos del bloque 2, angustiados ayer mientras esperaban noticias sobre el futuro de sus casas. «Podría rehabilitarse», apuntó el bombero, quien hizo hincapié además en que los bloques 3 y 5 también sufren daños importantes, sobre todo en los balcones y ventanas. La preocupación de Redondo, además de hallar a los desaparecidos bajo los cascotes, es ahora asegurar los bloques más afectados con el fin de evitar desprendimientos o derrumbes. De hecho, los trabajos de saneado continuaban ayer y proseguirán estos días con el corte de vigas de esos inmuebles laterales para que los camiones puedan acceder a la zona con cierta holgura y retiren los escombros.
Desde el Ayuntamiento se pedía ayer calma antes de pronunciarse sobre la posibilidad de declarar en ruina alguno de los edificios y se remitía al informe que elaborarán los técnicos de Urbanismo. Los edificios de la zona fueron construidos en la década de los sesenta para albergar en alquiler a funcionarios del Ayuntamiento, de la Diputación y de Correos. Se levantan sobre un zócalo de hormigón y muros de carga, y esta circunstancia pudo facilitar el derrumbe, ya que los expertos creen que los pilares aguantan más la estructura de un inmueble en caso de explosión. Redondo recuerda que los bloques no están anclados entre sí; de lo contrario, el portal 4 podría haber arrastrado en su caída los pisos superiores de los demás edificios.