La declaración del macizo de Ardines como Bien de Interés Cultural se materializará en el último Pleno de la Comisión de Patrimonio, en torno al mes de junio. Así lo anunció ayer Ana Rosa Migoya.
La consejera explicó, además, que esta declaración permitirá proteger todo el entorno de la cueva de Tito Bustillo y por tanto también la caverna. Uno de los objetivos será «no permitir usos que puedan propiciar vertidos al río, que luego tengan posibles consecuencias sobre el yacimiento». A este respectó explicó que la concesión de licencias ya no dependerá sólo del Ayuntamiento. «Lamentablemente hasta ahora éste está otorgando todo tipo de licencias sin control sobre los vertidos ni los saneamientos», dijo.
Por otro lado, Migoya visitó Cangas de Onís, donde presentó una guía sobre 49 enclaves rupestres. En el acto, firmó la prórroga del convenio de colaboración para la Red Europea de Primeros Pobladores y Arte Rupestre Prehistórico.