La decisión de Hunosa de incluir dos históricas locomotoras de vapor instaladas en Mieres y Langreo en el acuerdo de venta patrimonial que selló el miércoles con el Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio ha enrarecido las relaciones entre los tres concejos mineros. El alcalde de Mieres, Luis María García, se unió ayer a las críticas vertidas un día antes por Izquierda Unida, tras conocer la decisión de la hullera de vender al municipio vecino uno de sus elementos patrimoniales más queridos: la locomotora a vapor HT14 de 1942, hasta ahora ubicada en el lavadero de Sovilla.
El convenio de venta se selló apenas una semana después de que la Corporación mierense adoptara por unanimidad un acuerdo en el que se solicitaba a la firma hispanobelga la restauración de la vagoneta y su traslado al área recreativa de Santa Cruz. Según explicó el regidor mierense a los concejales de IU, promotores de la iniciativa, «Hunosa me aseguró que la máquina era propiedad de Rioglass». El alcalde de Mieres llevaba dos años detrás de la hullera para conseguir la vagoneta, según recordó ayer, lo que explica su monumental enfado. «Siempre se me respondió que la máquina estaba comprometida con Rioglass, pero ahora con su decisión deja mi palabra en entredicho», cuestionó. García no pudo ocultar que «me siento engañado por Hunosa, no puedo permitir que ocurra esto», apostilló.
Aunque reconoció que «desde el punto de vista legal» será difícil que se pueda lograr algo, aseguró que hará lo que esté de su mano para evitar que la máquina salga de Mieres. «Tengo la obligación de defender el patrimonio del pueblo», aseguró. A su juicio, Hunosa no debería haber propiciado este conflicto, ya que «todos los concejos tienen patrimonio propio».
En los mismos términos se expresó la alcaldesa de Langreo, Esther Díaz. En su caso, habló de una locomotora instalada en el pozo Fondón y valorada en 126.000 euros. Díaz reconoció que es «técnicamente patrimonio de Hunosa», pero aseguró que Langreo «merece la consideración» de la empresa estatal y del Ayuntamiento de San Martín, que dispone, por su pasado minero, de «suficientes elementos de arqueología industrial procedentes de su propio territorio».
La venta de ambas locomotoras se enmarca dentro de la operación de adquisición por parte de ese Consistorio de cerca de 25.000 metros cuadrados del antiguo pozo Venturo y de varios elementos de esta explotación valorados en más de dos millones de euros.
Por su parte, el alcalde de San Martín, Ignacio Fernández, mostró su sorpresa por el revuelo creado, asegurando que la adquisición de las dos locomotoras es «algo normal» y destacando que servirán para «enriquecer la muestra de patrimonio industrial y minero del pozo Venturo». Según Fernández, fue el Ayuntamiento quien pidió a Hunosa más elementos para reforzar esa exposición.
LUIS MARÍA GARCÍA
ESTHER DÍAZ
IGNACIO FERNÁNDEZ