Sábado, 5 de mayo de 2007
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GIJÓN

AL AIRE
Secretar
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ES muy posible que el pensamiento sea una secreción del cerebro, y que entre el uno y el otro exista la misma relación que entre los riñones y la orina. En cualquier caso, sí puedo dar fe de que durante las largas caminatas organizadas por la Escuela Peripatética de Caleya los filósofos participantes en ellas no paran de secretar reflexiones y pis (lo de mear tras el 'matu' es fruto de los altos en el camino para beber culinos). Se transcriben seguidamente algunas de las primeras, de las que tomé buena nota en mi condición de escriba paseante:

-Comparto con el colega Cioran la afirmación de que en cuanto nos planteamos preguntas filosóficas adquirimos un aire de superioridad, y ello a pesar de ser sabedores de que lo insoluble es la tónica de nuestra actividad y, por ende, también debería serlo la humildad...

-¿Equilicuá, amiguín! Hay que ser humildes como yo, con el enorme mérito que ello conlleva dadas mis portentosas facultades mentales.

El comentario inicial del existencialista Fredo Kierkagar fue interrumpido por Dalmacio el Cínico. Terció seguidamente el ecléctico Casacites:

-Después de unas cuantas preguntas sobre el deseo, el tedio y la serenidad, un discípulo preguntóle a Buda sobre el sentido auténtico del nirvana, o sea, de aquel estado del alma, tenido por perfecto, en el que, junto con los demás deseos, ha sido también suprimida el ansia de vivir...

-Entonces, esti menda jamás alcanzará el nirvana esi, porque parézme a mi que difícilmente, superaré los deseos de papar oricios y bonito del Norte, por citar un par de ambrosíes cuyes temporades terminen y comiencen sucesivamente. Hay otres muches exquisiteces, cuya mera enunciación haría que les mis papiles gustatives secretaran baba a esgaya, por no mencionar los néctares que acostumbro a libar -interrumpió en esta oportunidad Fartón, el Epicuro de Gozón.

-La posesión es el sepulcro del deseo -apostilló el escolástico elástico Tomás de Aquisí.

-Pues mientres la tumba sea esta barriga mía, un cementeriu de bugres, todo va bien -matizó Fartón. Luego retomó la palabra Casacites:

-¿Sabiáis que Buda se limitó a sonreír ante las preguntas que semejaban los «porqués» de los niños?

-Lo sé -afirmó el confuncionista Ya-Lo-Tsé.

Mañana más.

 
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