ESTÁ claro que casi todas las manifestaciones artísticas pueden tener el favor del público o su rechazo mas absoluto. En principio, las vanguardias, las novedades, los proyectos grandiosos consiguen tantos detractores como fans fatales. Y de eso se trata precisamente.
Si la mayoría de los gijoneses encuentran en La Laboral Centro de Arte y Creación Industrial una magnífica oportunidad de acercarse al arte, algunos otros piensan que el proyecto es una solemne babayada.
No tengo por La Laboral el aprecio, el inmenso amor que le profesan sus antiguos alumnos. Lo conozco poco y mal de algún concierto de música clásica en la infancia y de otros más canallas en la adolescencia. No tengo más recuerdo de La Laboral que la tristeza de verla deteriorarse día a día. Es, por tanto, formidable recuperar un edificio de estas características.
Ofertar arte y cultura, si bien no muy usual por estos lares, está comprobado que eleva el nivel cultural y social de una población y que aumenta sus visitas y la calidad de las mismas. Además, con suerte, aquellos que estén en disposición de crecer, les abrirá la mente.
Quienes no se sientan felices con la iniciativa, quienes no quieran despejar el pelo de la dehesa o desprecien cualquier iniciativa, no tendrán mayores problemas; no va a ser obligatorio visitarla ni seguir sus exposiciones ni su programación y podrán continuar su vida mirando hacia otro lado.
Si la iglesia de La Laboral es desacralizada, probablemente sea motivo de disgusto para su cura párroco y para su ingente clientela.
Que la iglesia no quiera renunciar a sus espacios y prefiera mostrar en ellos sus particulares manifestaciones artísticas, es lógico.
Que el propietario, el casero o como quiera que se llame técnicamente al Principado en este su nuevo negociado decide darle otras salidas es algo natural y sano.
En este país hay muchos creyentes y otros que no lo son. Debe, por tanto, La Laboral ser espacio para todos, espacio que puede ser compartido sin exclusivas. Pues eso, que nunca llueve al Sur de California, ni a gusto de todos. Así es la vida, así es el arte.