El día 6 del pasado mes de abril, el comentarista Daniel Arbesú publicó uno de sus entretenidos y amenos escritos, en el que se refería a sus bien cumplidos 81 años. La verdad es que a mí me impactó de forma personal y eso es lo que me animó a enviar a EL COMERCIO lo que en ese momento sentí.
No se trata de establecer comparaciones, únicamente coincidencias. Veamos: Daniel cumple 81 años; si Dios quiere yo los haré antes de que finalice el año, por lo que pertenecemos a la misma quinta.
Nuestro comentarista se formó y estudió en la 'Universidad de Cimadevilla' con don Fermín García-Bernardo, de lo que, por cierto, está muy orgulloso. Pues bien, yo también di pasos importantes de mi vida en Cimadevilla, en un plano mucho más modesto, con los hermanos de la Salle, también llamados cariñosamente los 'baberos'.
Otro dato, Daniel ya nos ha dicho en otras ocasiones que no es nacido en Gijón. También ahí coincidimos: yo tampoco.
En setiembre de 1939, recién terminada la guerra, con nuestros padres llegamos cuatro hermanos; el mayor todavía no hace el año que falleció; aquí, en Gijón, nacieron chica y chico que, afortunadamente, ya sobrepasan los 65 años. Como verán, familia numerosa. Y en aquellos años, como remate, también mis padres reposan en Ceares.
Por todo lo dicho, debo agregar que mi esposa y mis dos hijos, junto con mi nieta, son gijoneses. Yo no puedo aportar los méritos del señor Arbesú de ser Hijo Adoptivo de esta ciudad, pero sí el mismo sentimiento.
Termino, Daniel, deseándote que cumplas unos cuantos años más y, como en este punto la mayoría pecamos de egoístas, que yo lo vea.