El proyecto de construcción del embalse de Caleao amenaza con convertirse en uno de los temas 'calientes' de la campaña electoral en Asturias, al menos entre PSOE e IU. El candidato de la coalición, Jesús Iglesias, salió ayer al paso de las críticas vertidas un día antes por el secretario de Organización de los socialistas, Jesús Gutiérrez, al que acusó de preocuparse más «por la defensa del interés del hormigón en lugar del interés de la gente».
A medida que se aproxima la campaña electoral, IU sube progresivamente el tono de sus discursos. Su mensaje sobre Caleao adquirió ayer un cariz especialmente fuerte, dado que criticó al 'número dos' de la FSA por hablar del interés general «cuando realmente piensa en el de unos pocos». ¿Quiénes? «Tal vez sean los que se embolsan los millonarios beneficios que provoca el uso de agua de máxima calidad para generar electricidad en lugar de para garantizar el almacenamiento suficiente».
División interna
Jesús Iglesias fue extremadamente contundente a la hora de descalificar la cerrada defensa que los socialistas realizan del embalse, a ubicar en el parque natural de Redes. «El PSOE está dividido», argumentó a este respecto, recordando que la postura de los socialistas asturianos «es diferente a la de muchos de sus compañeros de otras regiones». La política hidrológica que Aragón mostrará en la próxima exposición universal es, a su juicio, el mejor ejemplo. «Vamos a regalarle un par de entradas para que la visite», ironizó.
El candidato de la coalición tachó, además, de «amnésico» a Gutiérrez por olvidar que Asturias «tiene capacidad suficiente de almacenamiento y abastecimiento de agua» para el consumo de la población. Una realidad que el PSOE «se empeña en ocultar a la sociedad asturiana» porque, argumenta, «el complejo de Tanes-Rioseco tiene capacidad más que suficiente para garantizar el abastecimiento siempre que no esté al servicio permanente de los intereses de una empresa eléctrica que dilapida estos recursos hídricos para su beneficio empresarial».
En último término, Iglesias dejó dos 'recados' con destino a los socialistas. El primero, que ni siquiera el Ministerio de Medio Ambiente que encabeza Cristina Narbona respalda el proyecto. El segundo, que «no es tolerable» el empleo de agua «de máxima calidad» para usos industriales.