Asturias, paraíso verde. Casi medio siglo después de la inauguración del primer campo en el Principado, la región experimenta un auténtico boom del golf comparable al que se vive desde hace años en otras regiones del Sur y el Levante español, principales focos del turismo internacional. La federación asturiana enumera hasta once campos en servicio y otros tantos proyectos más o menos avanzados. En unos años Asturias podría sumar hasta una veintena de instalaciones de este estilo, con Gijón como punta de lanza, convertida en la ciudad con más campos de golf del Norte de España.
Precisamente fue la villa de Jovellanos, ya en 1958, la que abrió la puerta de Asturias al golf con la puesta en marcha del Club de Golf de Castiello (el adjetivo Real sólo llegó al nombre en 1998). El campo, que entonces contaba con nueve hoyos, ocupaba en régimen de alquiler una superficie de 160.000 metros cuadrados en la parroquia de Bernueces. Hoy, ampliado ya a 18 hoyos, cuenta con más de 500 socios familiares y todo el prestigio del que durante un cuarto de siglo fue el único lugar de Asturias habilitado para el disfrute de este deporte. Hubo que esperar hasta 1983 para la apertura de un segundo campo, que empezó a funcionar en La Barganiza, en Siero.
El creciente interés por la práctica del golf, el aumento del número de licencias en Asturias y el atractivo turístico que empezaba a suponer para cualquier localidad la presencia de un campo impulsó en 1989 la construcción del campo municipal de Llanes, el primero de titularidad pública en Asturias y el tercero de España. La instalación se creó inicialmente con nueve hoyos, que años después se ampliaron a 18. En 1995 el Ayuntamiento de Gijón siguió los pasos de Llanes con la construcción de los 18 hoyos del Municipal de La Llorea y la firma de un convenio con el Club de Golf Madera III para formalizar la gestión municipal del campo de El Tragamón, de nueve hoyos
Tras su expansión por el Oriente y el centro de Asturias, a mediados de los años 90 el golf llegaba también al Occidente con la apertura del Campo de Golf de Cierro Grande en Rapalcuarto, en el concejo de Tapia de Casariego. Según Luis Díaz Fernández, profesor en el campo, esta instalación atrae desde entonces no sólo a aficionados de esta parte de Asturias, sino a cientos de jugadores llegados de Oviedo, Gijón, Avilés y la comarca lucense de A Mariña. «El 65% de los que vienen lo hacen de fuera de la comarca», asegura Díaz Fernández.
La Morgal, en Llanera; La Rasa de Berbes, en Ribadesella; Las Caldas, en Oviedo; La Fresneda, en Siero; y el campo de Villaviciosa completan la lista de instalaciones en activo, después de que Salas echara el cierre al campo municipal de El Viso. En opinión del presidente de la Federación de Golf del Principado de Asturias, no obstante, esta cifra resulta insuficiente. «Seguimos a la cola de Europa en cuanto a instalaciones. No sólo aquí, sino en toda España. No sumamos más que 350 campos, mientras en Inglaterra tienen 2.000», explica Antonio Mortera. Con más de 9.000 licencias registradas en el Principado, desde la federación aseguran que «en campos como La Llorea ya es imposible jugar, porque siempre está completo». Para los próximos años el organismo prevé elevar las licencias hasta 15.000, por lo que Mortera considera «asumible» una cifra que ronde los quince o dieciséis campos. «Siempre hay demanda», asevera.
Inauguración en otoño
De momento, el próximo proyecto que verá la luz será el del campo de golf de Los Balagares, en el núcleo rural de Truyés, en Corvera. Actualmente se está sembrando el terreno y su apertura está prevista para el próximo otoño, cuando se convertirá en la primera instalación de estas características en la comarca de Avilés. La construcción del campo ha venido acompañada de la creación de una gran urbanización con 600 viviendas y varios equipamientos hosteleros, lo que provocó continuas críticas por parte de vecinos y colectivos ecologistas.
Precisamente esta oposición ha provocado la paralización, o al menos la ralentización, de varios proyectos en todo el territorio asturiano. Es por ejemplo el caso de Verdicio, en Gozón, donde la promotora Proescor Costas ha tenido que ir rebajando sucesivamente el número de viviendas de una urbanización incluida en su proyecto de construcción de un recorrido.
El plan se encuentra ahora a la espera de de un dictamen de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA), que deberá determinar si es posible encajar este equipamiento en los terrenos costeros que pretende ocupar. De momento, ya han planteado sus alegaciones organizaciones como Greenpeace o la Sociedad Española de Ornitología. En el mismo concejo ya quedó aparcado otro proyecto en la localidad de Peroño, después de que el Ayuntamiento estimara que la promotora La Casa de la Pola incumplía los acuerdos del convenio suscrito para la construcción del campo.
En Noriega, en Ribadedeva, los promotores se encuentran a la espera de los permisos para reanudar la construcción de un campo de 45 hectáreas que incluirá una urbanización de 200 viviendas y en Parres la comisión municipal de Urbanismo analiza estos días la revisión de un convenio con la sociedad Palacio de Nevares, que quiere abrir en ese núcleo un campo de nueve hoyos con hotel de lujo incluido. En Piloña una propuesta bastante más ambiciosa incluye, junto a un campo de golf en Sevares, la construcción un complejo de ocio con pista para avionetas y ultraligeros y un coto de caza.
El proyecto más destacado de cuantos están en marcha, no obstante, es el de la británica Landmark para el Cabo Vidio, en Cudillero, donde planea un gran campo de 18 hoyos con calidad suficiente para albergar torneos internacionales. Panes, en Peñamellera Baja; Tol, en Castropol; y Seloriu, en Villaviciosa, amplían esta lista de futuro, a la que hace apenas un mes se incorporó de nuevo Gijón, que abrirá próximamente en Deva el cuarto campo del concejo.