El presidente electo de Francia, el conservador Nicolas Sarkozy, anunció nada más ser investido por las urnas que su país «está de regreso en Europa» y garantizó las relaciones de amistad con Estados Unidos, sin descatar discrepancias episódicas. Por su parte, la socialista Ségolène Royal, candidata derrotada, reafirmó su voluntad de proseguir la renovación de la izquierda mediante la apertura al centro no-sarkozysta.
En una comparecencia ante cientos de seguidores entusiastas, Sarkozy recordó que «toda la vida» ha sido europeísta y reiteró su fe en la construcción europea. En su esbozo de la nueva estrategia marco de París en política internacional, confirmó la ambición de crear una Unión Mediterránea, con los países de las dos riberas, con el objetivo de promover «un sueño de paz y civilización».
Con Estados Unidos «estaremos a su lado cuando lo necesiten, aunque la amistad es también que pueda pensar de manera diferente», dijo el conocido por sus detractores como 'Sarko el americano'. Sarkozy, que había telefoneado previamente a su rival, se enorgulleció de dirigir los destinos de «una gran» nación y se comprometió a ser «el presidente de todos los franceses», más allá de las divergencias.
El presidente electo tiene previsto realizar el traspaso con el saliente, Jacques Chirac, el día 16. Hasta entonces se va a retirar de la actividad pública, tal vez a un monasterio, para «asumir la dimensión de la gravedad de la carga que pesa sobre mis hombros», anunció en recientes declaraciones periodísticas.
«Algo se ha levantado que no se detendrá», declaró Ségolène Royal minutos después del cierre de los últimos colegios electorales para resaltar su intención de «proseguir la renovación de la izquierda». «Continúo con vosotros y cerca de vosotros», dijo a los simpatizantes que le confortaban en una respuesta por anticipado a quienes pretendan cuestionar su liderazgo. «Lo que hemos comenzado juntos vamos a continuarlo juntos», añadió sin perder la sonrisa tras dar las gracias a los 17 millones de electores que le habían brindado su confianza.
«Podéis contar conmigo para profundizar la renovación de la izquierda y la búsqueda de nuevas convergencias más allá de sus fronteras actuales», proclamó en una ratificación de su estrategia de apertura a la UDF centrista de François Bayrou. «Es la condición de nuestras victorias futuras», apostilló la mujer llamada a conducir el viaje al centro desde la izquierda reformista.
El cambio
Por su parte , Dominique Strauss-Kahn se declaró «disponible» para lanzar la «renovación socialdemócrata» de la izquierda gala tras lo que calificó de «muy grave derrota» de Royal. El ex-ministro de Economía, que fue derrotado por Royal en las primarias socialistas, atribuyó la debilidad histórica de su campo a que «todavía no ha hecho su renovación». «Los franceses ya no quieren soluciones que tienen 20 años», sentenció.
Mientras tanto, François Hollande, primer secretario del PS, invitó a la unión de toda la izquierda de cara a las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio próximo. «Para estar a la altura del desafío, tenemos que unirnos todos los que he mos llevado este combate y por supuesto Ségolène Royal», dijo el padre de los cuatro hijos de la candidata derrotada.