EL pasado 6 de marzo daba EL COMERCIO, noticia de su fallecimiento, a los 88 años de edad. Se trataba de Francisco Frade, más conocido por Paco Frade para los amigos, entre los que se encontraba, desde hace muchos años, el que esto escribe, como cliente de la Imprenta Flores que él regentaba, primero con Hevia como socio, luego con mi amigo íntimo José Balbona y después con sus hijos, sobre todo con Francisco, ya fallecido también.
En la Imprenta Flores, que era la que regentaba, se fue imprimiendo, durante más de 20 años, la revista mensual del Club de Márketing de Gijón, que yo dirigí durante todo ese tiempo. La impresión perfecta, que contribuyó al éxito de la publicación, que nos era solicitada por la Universidad de California en Estados Unidos y por todos los clubes de márketing españoles y el similar de Burdeos en Francia.
Hicimos también en dicha imprenta los títulos de vendedores y jefes de ventas de la I Cátedra de Ventas que hubo en España, también iniciativa del club y sobre todo del malogrado José Luis Coalla en su etapa como presidente del CMG, que luego amplió al de azafata de empresa, hasta la desaparición del CMG con la crisis económica de los años 80. Incluso en la Imprenta Flores colaboré con las memorias del Real Sporting de Gijón, bajo la presidencia de Ángel Viejo Feliú, principalmente.
Naturalmente, mi relación con Paco Frade era constante, y nos entendíamos perfectamente. Hablábamos de todo, de caza y de pesca -que eran sus grandes aficiones-, de márketing y de la vida gijonesa. Era un gran conversador que amaba Gijón con vehemencia y allí se hicieron muchos de los porfolios veraniegos en los que Frade ponía siempre el máximo interés, porque, negocio aparte, era algo que beneficiaba a Gijón y a su turismo. Ahora se nos ha ido, pero donde quiera que esté se hablará bien de Gijón. Eso seguro. ¿Amigo Paco, hasta la vista!