El escritor Edward Rosset (Oñate, 1938) presentó esta semana en Cangas de Onís un nuevo volumen de su trilogía sobre los Reyes Astures, 'Tierra Quemada'. Tras el primer título, 'Invasión', publicado en 1999 y del que han salido ya tres ediciones, el autor visitó la ciudad dentro de las actividades de la Semana Cultural. De padre inglés y madre española, ha tenido empleos tan variopintos como el de estibador, maderero o marino. Fue radiotelegrafista en las fuerzas aéreas británicas y posteriormente desarrolló su carrera como escritor y profesor de inglés. Ha publicado unos 250 libros, una gran parte destinados a la educación, aunque desde hace ocho años se dedica exclusivamente a la novela.
-¿Por qué decidió escribir sobre los Reyes Astures?
-Es un tema que da mucho de sí porque estamos hablando de grandes protagonistas de la historia de España y realmente creo que merecen un gran capítulo en nuestra historia. Bien es cierto que se ha escrito sobre ello, pero no tanto como se debía. Se ha hecho desde distintos ángulos, pero yo decidí enfocar su historia hacia un tipo de narrativa amena, aventurera, con el objetivo de que los lectores se diviertan, se lo pasen bien.
-¿Hay riesgo de perder rigor con la novela de aventura?
-No. Dejando de lado que el libro pueda tener diversión y entretenimiento, yo mantengo siempre el rigor histórico sobre todos los hechos que ocurrieron. La novela histórica puede convertirse perfectamente en un libro de aventuras. Todo es cuestión de cómo se enfoque; depende siempre del escritor. El lector de estos libros, de esta trilogía, se lo pasará bien y además tendrá conocimiento sobre hechos históricos.
-Se trata de un pasaje de la historia muy mítico
-Es un caso en el que podemos decir que la realidad fue mucho más grande que la ficción. Creo que merece la pena que los lectores se acerquen a estos libros.
-¿Cómo se logra esa combinación entre historia y aventura?
-Si te limitas a transcribir datos te puede salir un libro aburrido, pero si a los personajes los dotas de amores, pasiones, bondad y maldad, el lector se lo pasará muy bien.
-¿Había estado anteriormente en Cangas de Onís?
-He venido varias veces por esta zona de Asturias. Yo nací en Oñate, así que esto se le parece mucho, tengo la impresión de estar como en casa; entre montañas y con la lluvia cayendo. También conozco Covadonga y Los Lagos.
-Se trata, en definitiva, del escenario de sus libros
-Me emocionan estos lugares. He vivido muchas veces en mi imaginación la batalla de Covadonga, a la que dediqué un capítulo completo en el primer libro de la trilogía. Cuando visité el lugar real, y vi esos desfiladeros y montañas donde tuvieron lugar los acontecimientos, fue muy bonito. Lo pasé muy bien escribiendo sobre esta zona, es un rincón muy especial.
-Usted ha sido finalista en premios muy prestigiosos como el Azorín o el Fernando Lara ¿Qué opinión tiene de los concursos literarios?
-Son un cara o cruz. Está claro que para ganar hay que tener calidad, pero también es cuestión de suerte.