En 1960, Benito, Valentín y Ernesto fundaron La Gruta, y con ella, llegó «la modernidad a la hostelería» de la ciudad. Lo reconoció el alcalde, Gabino de Lorenzo, durante el acto de entrega en Trascorrales de una placa que el Ayuntamiento instalará en una plaza de Monte Cerrao.
En la antigua plaza del pescado se reunieron antiguos compañeros de trabajo del alto de Buenavista. Ellos vieron cómo sus impulsores fueron adaptando el negocio a los tiempos. Desde los comienzos innovaron. Viajaron para aprender y fueron precursores de la nueva cocina. De una escapada a París, trajeron uno de los platos más típicos del restaurante: 'Mi plato de marisco'. Los nuevos dueños desde hace ocho años lo conservan. Saben que es éxito seguro.
Los hermanos Cantón «han sido precursores de la hostelería como pilar del fenómeno turístico actual», describió ayer Severino García Vigón. El presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y la Cámara de Comercio de Oviedo glosó sus figuras. Amigo de la familia, recordó parte de las historias de estos tres hermanos, que salieron de León tras enviudar su joven madre. Eran los tiempos de la posguerra, «y Oviedo nos ofreció un lugar donde empezar de nuevo», dijo emocionado Ernesto.
Él fue el encargado de agradecer a autoridades y ovetenses, «a quien se lo debemos todo», la distinción. Lo hizo en nombre de Valentín y de Benito, el mayor de los hermanos fallecido el año pasado. Todos lo recordaron, también el alcalde: «A su manera nos va a escanciar un culín de sidra de aquella que guardábais para refrescarla» en la gruta que había en los terrenos. De ella, precisamente, tomaron el nombre.
El negocio
«Infatigables trabajadores» montaron primero Casa Jabonero, una tienda mixta en Buenavista, después el bodegón La Fama, en el que «con vino y embutido de León alimentamos a armeros de la fábrica de la Vega y a médicos y enfermeros del hospital de la Cruz Roja», recordó Ernesto.
Vendieron los negocios y compraron los terrenos que ocupaba Casa Zabaleta, en Buenavista. Instalaron allí un lagar, un merendero y un edificio de cuatro plantas, siempre con la visión de ampliación de Benito. La primera llegó en 1971 y la segunda a finales de los 80. Los Cantón llegaron a tener 80 empleados en el restaurante. Sus mujeres, Carmina Juan, Mari Fueyo y Marité García, siempre estuvieron relacionadas en el negocio y De Lorenzo lo quiso valorar entregándoles la Cruz de los Ángeles.
Tras finalizar el acto, De Lorenzo y los hermanos, acompañados por sus esposas y Vigón a la mesa, comieron. Les acompañaron unos 180 comensales. Degustaron embutidos variados y paella a costa del Ayuntamiento. En este caso, no fue La Gruta.