Manuel Fernández Álvarez (Madrid, 1921) ha escrito sus memorias en 'Diario de un estudiante en tiempos de guerra'. Y tienen mucho que ver con Oviedo. En la capital vivió desde 1925 hasta 1943, aunque en los últimos años estudió en Valladolid. Ahora vive en Salamanca, donde es catedrático, y vuelve a su ciudad para recordar lo que escribió en sus diarios de los años 1936 y 1937, en los que se basó para escribir la novela. La presentó ayer en LibrOviedo, y allí hizo una confesión: «Había dado órdenes a la editorial de que no la publicaran hasta que muriera porque quería que mis hijas tuvieran un recuerdo vivo». Varios infartos y el Alzheimer que sufre su mujer Marichún, le hicieron cambiar de opinión.
La novela parte de su «segundo nacimiento», como Fernández lo llama, desde su enfermedad, y vuelve a la adolescencia y a lo que entonces vivió: la guerra civil. Ahora tiene 85 años y dice que «no podemos dejarnos ahogar ni por las angustias del presente ni por los fantasmas del pasado», de aquella «época atroz». Su hermano Enrique cruzó a pie los Pirineos con su esposa y su hija de tres años para refugiarse de las tropas nacionales.
«Pero en Madrid, donde estaban los republicanos», también hubo «canallas». En los tiempos de la recuperación de la memoria histórica, este investigador reivindicó «la plenitud» del pasado, cuando «no toda la mierda estuvo a un lado ni el festín en el otro». Lo recalca en el prólogo que ayer leyó que, dijo, lo había escrito llorando. «Porque ésa es la verdadera historia de la guerra civil: dolor y lágrimas». La intervención de Fernández fue muy emotiva y provocó en varias ocasiones los aplausos del público. A su lado estuvo su presentador, el profesor Emilio Cartes, que fue alumno suyo en Salamanca.