Gloria Paraja Álvarez, viuda del abogado Fermín García-Bernardo de la Sala-Valdés, fundador de la Universidad de Cimadevilla, falleció ayer en su domicilio de la calle de Jovellanos.
Gloria Paraja se había casado con Fermín García-Bernardo el 16 de enero de 1939 y desde entonces se dedicó a las labores de la casa y de criar a sus tres hijas, Lourdes, Gloria y Dolores. Siempre ocupó un segundo plano en la vida de su marido, que llegó a ser nombrado Hijo Predilecto de Gijón, en 1992, y a serle concedida la Medalla de Plata de Asturias, en 1996.
Pero quienes la conocieron, como Antonio González Colunga, ex decano del Colegio de Abogados de Gijón, destacaron de Gloria Paraja las mismas virtudes que en su marido, es decir, «gran categoría como persona y humanidad. Es una mujer que se pasó muchas horas sin ver a su marido, ya que, cuando él salía de trabajar de Hidroeléctrica, se iba a la Universidad de Cimadevilla y allí las clases duraban incluso hasta la medianoche. Por eso, Gloria Paraja tuvo que estar mucho tiempo en casa sola ocupándose de sus hijas».
González Colunga también destacó que Paraja «apoyó mucho a su marido en el trabajo», cuestión que igualmente resaltó Daniel Arbesú en un artículo publicado en EL COMERCIO con motivo del fallecimiento de Don Fermín, a principios de 2002. En aquella ocasión, Daniel Arbesú escribía de Gloria Paraja, «de profesión ama de casa, es decir, madre, esposa, compañera y amiga de su marido, siempre a su lado, discreta, ocupando segundos planos, pero dándole esa fuerza interior que las grandes mujeres saben hacer maravillosamente».
El cuerpo de Gloria Paraja será trasladado hoy al tanatorio de Gijón, donde será incinerado a las cuatro y media de la tarde. Mañana, a las 13 horas, tendrá lugar el funeral por su eterno descanso en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol.