Una explosión en la línea de gaseoducto Urengói-Pomari-Uzhgorod causó ayer un corte momentáneo del suministro de gas ruso a los países de la Unión Europea. El siniestro, debido al parecer a causas técnicas, no causó víctimas, pero sí un gigantesco incendio que quemó una hectárea de bosque. El abastecimiento pudo restablecerse a través de un ramal paralelo.
La detonación se produjo pasadas las tres de la tarde -una hora menos en España- en un tramo de gaseoducto situado en el distrito de Boguslavski, en la provincia de Kiev. El accidente hizo que se activasen los sistemas de seguridad y el fluido de gas se interrumpió de forma automática. No obstante, el volumen de carburante que logró escaparse se inflamó formando una enorme bola de fuego. La explosión destruyó treinta metros de tubería. No hubo que lamentar víctimas gracias a que se trata de un lugar poco frecuentado, no muy próximo a ningún centro de población o carretera.
Gran incendio
Según la compañía ucraniana Naftogaz, la situación pudo normalizarse a las pocas horas. El incendio fue también extinguido con gran rapidez. El ministro de Energía ucraniano, Yuri Boiko, informó al comisario europeo Andris Piebalgs que la UE no verá afectados sus suministros de gas gracias a las vías alternativas existentes. «Ucrania cumplirá puntualmente sus compromisos de abastecimiento a Europa», decía un comunicado de Ukrtransgaz, la compañía que gestiona el gaseoducto.
Accidentes como el de ayer no suelen ser frecuentes en las redes de conducción de gas y petróleo de los países de la antigua Unión Soviética, pese a su inmensa longitud. La línea de tubería Urengói-Pomari-Uzhgorod terminó de construirse en 1983 y tiene una longitud de 1.160 kilómetros. Su capacidad de suministro alcanza los 27.900 millones de metros cúbicos al año. Todo el trazado cuenta con un total de nueve estaciones de bombeo.