Nicolas Sarkozy, presidente electo de Francia, se retiró ayer a un lugar secreto en la isla mediterránea de Malta para reflexionar la formación del Gobierno con el que pretende materializar la ruptura con el chiraquismo y preparar la estrategia para las legislativas del 10 y 17 de junio próximos. Mientras tanto, el Partido Socialista aplazó la resolución de la crisis abierta por la severa derrota de Ségolène Royal con el objetivo táctico de preservar una unidad de fachada ante la inminencia de la nueva cita con las urnas.
Sarkozy llegó a bordo de un avión privado a La Valetta según informó a última hora de la tarde la agencia Reuters, que citó fuentes aeroportuarias locales. Se cree que proyectaba zarpar en crucero a bordo de un yate en compañía de su esposa, Cecilia, el hijo de ambos, Louis, y varios allegados. «Se va a retirar unos días para reflexionar tranquilamente», había señalado por la mañana Claude Guéant, director de la campaña electoral de Sarkozy. sin dar más detalles.
El estrecho colaborador, que suena como próximo secretario general del Elíseo, podría incorporarse al misterioso retiro en compañía del senador François Fillon, que fue ministro de Asuntos Sociales y Trabajo con Jean-Pierre Raffarin. Impulsor de la reforma de las pensiones en 2004, es casi seguro primer ministro del Gobierno que prepara el triunfal vencedor de las presidenciales, que cosechó el domingo casi 19 millones de votos (53,06% del censo).
Aunque se había hablado en los días previos de un monasterio o una abadía, los rumores más insistentes situaban ayer a Sarkozy en Córcega, isla de la que es oriunda su primera esposa. En concreto, se murmuraba que había encontrado refugio en la residencia veraniega que tiene al sur de Porto Vecchio el actor Christian Clavier, amigo personal e intérprete de personajes de poca talla física, pero gran estatura en la simbología francesa como Astérix o Napoleón. La huida transitoria del mundanal ruido durará tres días y será aprovechada para meditar la formación del Gobierno que piensa nombrar nada más tomar posesión de la jefatura del Estado el día 16. Un centenar de nombres se baraja en las quinielas de posibles miembros de este Gabinete que contará con una quincena de carteras, respetará el principio de la paridad entre hombres y mujeres, además de dejar sitio, en señal de apertura, a personalidades centristas y procedentes de la izquierda moderada.
El reto gubernamental es cumplir el compromiso personal sellado por Sarkozy nada más ser elegido con los 30.000 simpatizantes concentrados en la parisiense plaza de la Concordia para festejar la victoria con un concierto al aire libre. «No os traicionaré, no os mentiré y no os decepcionaré», lanzó a la muchedumbre alborozada.
Los compromisos
«Todos los compromisos serán respetados», declaró Xavier Bertrand, su portavoz de campaña, quien confirmó que las primeras medidas legislativas serán adoptadas a partir del verano: implantación de servicios mínimos en los transportes en días de huelga, reforma de los regímenes de jubilación de funcionarios y asimilados, y la preparación de conferencias con los interlocutores sociales.
La otra prioridad inmediata es la preparación de la batalla de las legislativas, en la que Sarkozy va a desempeñar un papel activo. «Hemos comenzado a proyectarnos en el futuro, pues lo que importa ahora es dar una mayoría al presidente que le permita llevar a la práctica los compromisos que ha asumido con los franceses», expuso Michèle Alliot-Marie, ministra de Defensa, que probablemente repetirá en el nuevo equipo, aunque no forzosamente con la misma cartera.
En principio el objetivo parece al alcance de la mano pues los sondeos pronostican una mayoría confortable al nuevo inquilino del Elíseo para acometer el cambio.
Un estudio de CSA-Cisco otorga a la derecha el 37% de las intenciones de voto en la primera vuelta de las legislativas, frente a un 33% a la izquierda y un 15% al centro.
La inmediatez de las nuevas citas con las urnas sirve de bálsamo con fecha de caducidad a las heridas socialistas. El PS reunió su buró nacional y ha convocado para el sábado el Consejo Nacional, su 'parlamento', para analizar la situación creada por el resultado más bajo (46,94%) alcanzado desde 1965 en una segunda vuelta presidencial.
La unión
«Hemos sido capaces de unirnos, de preparar juntos las elecciones legislativas y, por supuesto, tener la responsabilidad de sacar dentro de unos meses todas las consecuencias de este fracaso», declaró al término del cónclave Claude Bartolone, partidario de Laurent Fabius. «Cada uno tenía en la cabeza los lloros, las lágrimas y la pena de los electores de izquierda que no se esperaban esta derrota», añadió.
Por su parte, Fabius manifestó que no era la hora de reclamar cabezas y que la prioridad son las legislativas. «Habría sido absolutamente desastroso si al día siguiente de una derrota hubiéramos dado además el espectáculo de un PS que se pelea. En todo caso, yo no quiero eso», aseguró uno de los principales oponentes internos a Royal y la dirección actual.