Primero fue Caleao y la advertencia de que un futuro gobierno con presencia de IU no daría luz verde al proyecto del embalse. El siguiente paso fue la oficialidad de la llingua, una aspiración «irrenunciable». A medida que ha ido avanzando la precampaña electoral, la coalición ha endurecido progresivamente su discurso y ha puesto su punto de mira en aquellas cuestiones que más heridas generan en su relación con el PSOE. Hasta ahora, los socialistas habían limitado sus respuestas a reproches puntuales. Ayer, su secretario general fue un paso más allá. «Lo único irrenunciable son los principios y aquí no estamos hablando de eso», advirtió el 'número uno' de la FSA, que admitió que una hipotética negociación con Izquierda Unida tras las elecciones autonómicas será «preocupante» si se desarrolla en el escenario que parece buscar la coalición con sus declaraciones.
Fernández, tras presentar el programa electoral socialista al secretario general de UGT, Justo Rodríguez Braga, no tuvo reparos en entrar a analizar un panorama político marcado por los arreones que el candidato de IU, Jesús Iglesias, lanza un día sí y otro también contra pilares centrales de la estrategia socialista. Tras reconocer que la coalición tiene todo el derecho de hacer el discurso que considere oportuno, estableció algunas acotaciones. «Cuando uno va muy lejos con este tipo de declaraciones se crea un problema», alegó en relación a las palabras sobre la llingua o Caleao, «porque durante las negociaciones hay que volver y si se va demasiado allá luego tienes dificultades». ¿A dónde hay que volver? Según el secretario general socialista, al escenario donde se realiza toda negociación, que es «el consenso y el pacto».
Movilización social
Javier Fernández fue más explícito en sus valoraciones. En caso de que tras el 27-M las urnas apuntasen hacia un nuevo pacto, las posiciones en las que ahora está establecida IU serían un inconveniente a superar. «Si alguien, fuera de los principios, se sitúa en lo irrenunciable, será una negociación preocupante», clarificó. A pesar de todo, mostró su convencimiento de que esta circunstancia no llegará a producirse porque la sociedad asturiana se movilizará «para poder tener una mayoría suficiente para aplicar el programa del partido».
Las afirmaciones sobre la relación con Izquierda Unida fueron el remate, que no el eje, de la reunión que Javier Fernández mantuvo con Justo Rodríguez Braga. Un encuentro en el que el dirigente ugetista planteó al secretario general de los socialistas la conveniencia de que en la renovación del acuerdo social entre Principado, empresarios y sindicatos se incorporen cuestiones como el medio ambiente, las nuevas estructuras ferroviarias, la producción de energía y un plan industrial «consensuado». Sobre los dos últimos apartados, Fernández replicó que «me parece bien» que los agentes sociales participen en asuntos vinculados con ambas áreas.
El 'número uno' de los socialistas asturianos situó el incremento de la tasa de actividad para incorporar más personas al mercado de trabajo y la creación de empleo femenino como apuestas «fundamentales» de su partido de cara a los próximos años. En este sentido, admitió que el índice de paro entre las mujeres es elevado aunque agregó que la puesta en marcha de la Ley de Dependencia favorecerá su incorporación al mundo laboral.
Precariedad laboral
La mejora en la calidad del empleo, toda vez que, para Fernández, Asturias está en plena fase de crecimiento y camina hacia la convergencia con la media de las comunidades autónomas, es otro de los grandes objetivos. Rodríguez Braga fue especialmente contundente en este tema y reclamó poner fin a la «precariedad» y aplicar una doctrina de «tolerancia cero» en materia de siniestralidad laboral. Y, en último término, planteó que el futuro Estatuto de autonomía recoja cuestiones como la promoción del diálogo social, el derecho a la vivienda, el salario social o las ayudas a personas con dependencia.