El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, Julio Bobes, declarará como perito en el juicio del 11-M. El experto médico ha sido propuesto por la defensa de José Emilio Suárez Trashorras con el fin de certificar ante el tribunal el alcance de la esquizofrenia que, según mantienen, padece el avilesino, una enfermedad por la que precisamente está jubilado como ayudante minero de la empresa Caolines de Merillés. El abogado Gerardo Turiel cuenta con el informe de Bobes, que dirigió durante meses el tratamiento del avilesino, para ofrecer una imagen de Trashorras como una persona inestable y con problemas psicológicos. El informe clínico fue redactado con las conclusiones fue redactado por el también psiquiatra José Luis Morán Junquera.
Desde que está en prisión, Trashorras recibe medicación diaria para paliar los síntomas de esa enfermedad. Así, de hecho, fue puesto de manifiesto ya por varios de los testigos que declararon el juicio oral como el inspector de Policía de Avilés que era su controlador, Manuel García Rodríguez y su ex mujer, Carmen María Toro, quien incluso relató como tuvo que llevarle la medicación a la Comisaría de Policía el 17 de marzo de 2004 cuando quedó detenido. Otros testigos, sin embargo, aseguraron que Trashorras padecía una enfermedad respiratoria por la que había sido dado de baja como trabajador de la mina. Ayer mismo, un marroquí, cuyo nombre de pila es Yassin, y que aseguró conocer a Trashorras y a su ex mujer desde 2003 declaró que le habían dicho que lo que realmente padecía es asma. Lo mismo declaró uno de los tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en su interrogatorio y posterior detención en Avilés.
Para contrarrestar el informe de Bobes, declararán por parte del Ministerio Fiscal, Juan Miguel Monge Pérez y Cira Peña López, ambos médicos forenses del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional.