Las diferencias que a diario dejan entrever los responsables de PSOE e Izquierda Unida en sus declaraciones públicas no son únicamente 'de boquilla'. Los programas electorales con que ambas formaciones concurren a las autonómicas evidencian importantes discrepancias en áreas como el medio ambiente, el asturiano o las infraestructuras. La oficialidad de la llingua, el proyecto de construcción del embalse de Caleao o las exigencias al Gobierno en materia de cumplimiento de los plazos previstos para las autovías o el AVE serán algunas cuestiones a consensuar en caso de que las urnas apunten hacia una reedición del pacto de gobierno que ha marcado los cuatro últimos años de la vida política asturiana.
El asturiano es, posiblemente, el más amplio abismo que distancia a los dos grandes partidos que ocupan el espectro de la izquierda en el Principado. El programa de Izquierda Unida es claro y concluyente al referirse a este tema y deja muy poco espacio a la ambigüedad. «En el nuevo Estatuto estableceremos de una vez la oficialidad de la lengua asturiana y de la fala o gallego-asturiano en su ámbito territorial», detalla el documento.
Las razones que llevan a la formación que dirige Jesús Iglesias a formular de una forma tan contundente este planteamiento se pueden resumir en una frase. El objetivo es «garantizar la conservación de uno de los patrimonios culturales más importantes de los que gozamos y reconocer los derechos lingüísticos de los asturiano-falantes». Un Estatuto sin ese reconocimiento, asevera IU, sería «inaceptable y absurdo».
En el PSOE, por contra, se estima que en la oficialidad hay «cierto grado de imposición», tal y como han recalcado en distintas ocasiones sus dirigentes, de forma que la apuesta pasa por trabajar en la normalización de la llingua a través de políticas de promoción, uso y difusión. La portavoz del Gobierno y consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya, fue ayer especialmente explícita a la hora de resumir la posición socialista: «El límite está puesto en la oficialidad».
Paralización
Las tiranteces no son menores en el apartado medioambiental, sobre todo si se toma como referencia la obra de Caleao. IU no alberga dudas sobre la falta de conveniencia de la obra. «Paralizaremos el proyecto», especifica el programa. El documento socialista se sitúa en el otro extremo. «Defendemos la construcción del embalse por su innegable eficacia para el abastecimiento regional y por ser la fuente más fiable de garantía de calidad». La defensa de esa opción, admiten en el partido, «no supone que descartemos todas las alternativas posibles».
Menos tirante parece ya la relación entre ambos partidos a cuenta de la construcción de una incineradora en Serín. Frente a la fuerte apuesta inicial de la Consejería de Medio Ambiente, el programa actual ni siquiera menciona la palabra 'incineradora' y se limita a hablar de actuaciones en el campo de la «valorización energética» sobre las que se ha abierto un «debate social». Finalizado el mismo, dice el texto, se optará «por la mejor solución». Una formulación ambigua que dista mucho de la manera de plantear la situación que tiene IU: «Rechazamos la incineración como método central de tratamiento de residuos».
En el apartado de las infraestructuras, es el tono -incluso más que el contenido- el que marca la diferencia. Los socialistas apuestan por un túnel bajo el Fito y la mejora de la N-634 como proyectos principales. IU, por su parte, plantea una retahíla de exigencias al Gobierno central -eliminación del peaje del Huerna en 2010, túneles de Pajares antes de 2009, todas las autovías antes de 2010- que incluso el PP podría hacer suyas sin mayores problemas.