Martes, 8 de mayo de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

MARTES SIN PÁJAROS
Borges pop
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FUE Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963) calificado de esta forma/fórmula no menos singular: «Borges pop». Quizás Fresán es un Borges/Pop, y Agustín Fernández Mallo un Borges/beatnik, y quizás lo único que no ha pasado de moda en tanto tiempo ha sido el propio Borges; ciego sin música ni drogas duras. Todo Fresán es delicioso: 'Mantra' (novela generacional), 'Historia Argentina' (libro de cuentos/bestseller), 'La velocidad de las cosas' (puzzle de largos años de elaboración); etcétera. Pero a mí, sin lugar a dudas, el Fresán/pop que más me emociona es el intermedio: 'Jardines de Kensington' (Mondadori). Una novela/novela, una prueba de la que sale altivo, un do de pecho al que nada podemos recriminar. E incluso, siguiendo con la metáfora, podríamos recomendar para Eurovisión. Y con dos porros.

La novela 'Jardines de Kensington' se estructura en torno a la búsqueda de J. M. Barrie, creador de Peter Pan. Pero eso es sólo la excusa, como diría alguien, para relatar muchas vidas: los años de Lennon y la psicodelia, la vida de un autor de libros de cuentos infantiles que le narra su pasado a su hijo, el propio pasado quizás de Fresán, toda una espléndida y gótica explicación/testamento de lo que puede ser o no ser la vida dentro del arte. Todo un juego rocambolesco, donde Fresán juega a ser Borges, o lo es, y sus frases son pura dinamita: «Lo culto sólo es interesante y noble cuando uno no tiene una relación personal con ello. Lo culto, cuando se está demasiado cerca, no es sino otra de mas muchas formas de decir fracaso» (pag.98). En definitiva, puro Borges o puro pop, en esta salmodia divina repleta de sorpresas. Puro Fresán, sí, genio indiscutible.

Del autor, por su propia novela, sabemos pocas cosas. Teleadicto compulsivo, devorador de música y literatura, sabedor como nadie de que a un escritor no es el libro que esté haciendo en ese momento lo que más le apasiona del mundo, aunque escribir sin pasión es algo imposible. Quizás lo que menos importe de este libro sea la historia de Barrie -archisabida- sino todo lo que nos cuenta entre medias. Como crece o muere uno sólo con el arte como testigo. O, también, cómo se coloca. «La muerte es fértil; siembra muertos y cosecharás fantasmas» (327 pag). ¿LSD o maravilla?

 
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