Custodia en su cerebro la mayor información reunida en el mundo sobre Leopoldo Alas. Unido de por vida a la Universidad de Toulouse y al autor de 'La Regenta', Yvan Lissorgues lo sabe todo sobre Clarín, incluso ha llegado a combinar simpatía con identificación. Conoce sus palabras, sus pensamientos, sus pasiones y su privilegiada inteligencia. Por eso a él se encomendó su biografía definitiva, trabajo que, como ya adelantó EL COMERCIO, publicará Nobel.
-¿Qué aporta su esperada biografía a todas las demás? ¿Quizá el afán intelectual de Clarín ?
-Puede que sorprenda, lo primero, por su tamaño. Ésta es una biografía de Clarín que pasa las 1.130 páginas. La cuestión es saber lo que se entiende por biografía. Bio-grafía: escritura viva, dice la etimología, o sea hacer que viva en la escritura la vida de un hombre. Para contar la vida externa pueden bastar algunas páginas y un claro estilo administrativo, mientras que si queremos que viva realmente en la escritura el biografiado hay que captar y restituir su pensar, su sentir y algo más que es su personalidad. Para hacer una biografía 'moral' (la que no olvida al 'hombre interior, su pensamiento, su sentir, su voluntad') necesita muchas páginas.
-En estas 1.200 páginas, ¿se descubre definitivamente a la persona?
-Leyendo la totalidad de su obra podemos ver que Leopoldo Alas vive directamente toda la vida política, social, religiosa, literaria de la España del último cuarto del siglo XIX y vive con entusiasmo la vida científica, cultural y filosófica del mundo de fuera. Reconstruir este pensar en constante dinamismo de ensanchamiento exige espacio y más aún el mar inmenso de la vida de 'Alas adentro', como dice Adolfo Posada. Lo que he querido es que Clarín se haga voz, una voz que nos hable en su presente.
-¿Por eso el título, 'Clarín en sus palabras'?
-Es expresión de esta filosofía biográfica. Me he limitado a organizar el relato para dejar libre paso al fluir del discurso de Clarín. Lo digo en el prólogo: «Si Leopoldo Alas pudiera ver esta escenificación de su vida, podría exclamar: 'Aquí estoy tal como soy, dentro de mis palabras y también, sin duda, detrás de mis palabras: compréndanme, enjuícienme, búrlense de mí, alábenme, denígrenme '».
-¿Hay mucha empatía entre biógrafo y biografiado?
-Tanto que creo que sin este lazo de afectiva comprensión no puede haber escritura viva. El inconveniente es que no pocas veces el biografiado impone su ley. Por ejemplo es muy delicado cortarle la palabra a Clarín; cuando el biógrafo debe hacerlo tiene la impresión de faltarle respeto al autor de 'La Regenta' y sobre todo de mutilarle el pensamiento.
-¿Usted dice que intuye una conciencia de Europa, era un adelantado del siglo XIX?
-En el siglo XIX no se planteaba el problema de Europa como ahora en términos de unión de las naciones. Por adelantado que fuera Clarín en este punto, no puede decirse que era europeísta. En cambio, por lo que se refiere a cultura, filosofía, literatura, consideraba que no había fronteras.
-¿Era Víctor Hugo su poeta predilecto ? ¿ Qué otros gustos tenía ?
-En su despacho de la calle Campomanes sólo había un cuadro: un gran retrato de Víctor Hugo, efectivamente, uno de sus poetas predilectos; conocía toda su obra, sus novelas como sus poemas. Elementos intertextuales de 'Los miserables' pueden detectarse en 'La Regenta' y era capaz de citar de memoria versos del poeta ¿Otros gustos ? No sé si así pueden llamarse los grandes pensadores o escritores de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España,..., vivos o muertos, con los que suele conversar a través de sus obras, los Carlyle, Ihering, Renan, los Goethe, Zola, Tolstoi, etc.
-¿Ha dicho conversar?
-Se trata en realidad de un diálogo, pero de un diálogo de sordos. Sus palabras nunca llegan al interlocutor de más allá de los Pirineos. Renan nunca sabrá nada de él; ignorará siempre que un señor Alas, allá, en el Sur, toma su defensa ante los injustos ataques del reaccionario Brunetière y éste tampoco oirá las censuras que incansablemente le dirige. Fouillée, Guyau, Boutroux, Bergson y toda la pléyade de filósofos, tantas veces citados por Clarín en sus artículos no sabrán nunca de él.
-Pero Zola llega a citarle una vez.
-Zola, el más estudiado y el más aludido, no podrá saber, a pesar de citarlo, sí, una vez, que Alas es el más pertinente y el más profundo conocedor de sus obras. Hablar así durante toda una vida con personas que no se enteran de la existencia de quien habla es el colmo de la abnegación; en realidad revela el entusiasmo desinteresado por las ideas y también el deseo altruista de ser útil al pueblo español.
-¿Es cierto que en Francia le conocen como el autor de la Madame Bovary española ?
-Ahora sí, Clarín es un poco conocido en Francia, por lo menos en el círculo de lectores de 'La Régente', de la que se vendieron unos quince mil ejemplares. Y es verdad que los que no la han leído y se precian de cultos, que en todas partes los hay, la llaman la 'Madame Bovary española'. La culpa la tienen ciertos críticos que cuando se publicó la traducción en 1987 se les ocurrió establecer un paralelo que sin duda pensaban elogioso con la obra maestra de Flaubert, como si ésta fuera la superior medida francesa de la obra extranjera que de golpe irrumpía a la luz después un siglo de olvido. Lo que sucede es que si España no hubiera olvidado (y ocultado por motivos ideológicos) a Clarín hasta los años setenta, es posible que se hubiera traducido 'La Regenta' en varias lenguas décadas antes.
-Hábleme de la universalidad de Clarín. ¿Se le conoce fuera de España más allá de círculos académicos?
-Al margen de Francia y gracias a las traducciones de 'La Regenta' a trece idiomas es ya conocido como autor de esta novela en varios países del mundo.
-Aquel congreso de 2001 en Oviedo, ¿sirvió realmente para determinar su conocimiento internacional?
-Las manifestaciones del primer centenario de su muerte fueron un punto álgido en el proceso de recuperación de la figura de Clarín y de su obra. Entonces fue cuando Nobel emprendió la edición de las obras completas que, ahora, con los once tomos publicados, constituyen una aportación decisiva al patrimonio cultural de España. Hubo varios congresos, en Barcelona, Zaragoza, Madrid pero aquel de Oviedo fue el balance decisivo de los estudios clarinianos y el momento oportuno para abrir nuevas sendas de investigaciones.
-Fue todo un hallazgo considerarle como articulista.
-Siempre se supo que Clarín era un periodista conocido y un crítico famoso y temido en su tiempo, pero hubo que esperar el año 2006 para que el gran público e incluso los estudiosos se enteraran de la realidad de su producción periodística. Es obvio que la novedosa aportación de las obras completas es la publicación, por primera vez de los artículos completos, o sea seis tomos, más de 9.000 páginas. Los artículos revelan que Alas estaba atento a todos los aspectos de la vida española del periodo y a la vida cultural de fuera.
-Para muchos 'Su único hijo' es una obra tan enorme como 'La Regenta', ¿usted qué opina ?
-No voy a establecer una comparación entre las dos novelas. Lo único que le diré es que 'La Regenta' la escribió Clarín en poco tiempo, menos de dos años, casi de un tirón, pero después de pensarla, de 'rumiarla' previamente, mientras que le costó trabajo terminar la segunda, anunciada ya en 1886 y publicada a finales de 1890. Es un hecho que 'La Regenta' es considerada, y con razón, como la mejor novela española del siglo XIX y como una obra maestra de la literatura universal, a la altura de 'Madame Bovary'. También puedo decir que algunos escritores, como Azorín, consideran que la mejor novela del «provinciano universal» es 'Su único hijo'.
-Y del resto de su creación literaria ¿qué destacaría ?
-Los cuentos, y particularmente los cuentos morales, los que pintan al hombre interior, y algunas novelas cortas, 'Doña Berta', por ejemplo es, en su género, una obra maestra.
-¿Ha sido justa la historia con él?
-No, la historia con Clarín hasta ha sido cruel.