 ACCIÓN. Dani López cometió la última personal que dio el triunfo al Gandía. / GECA SPORT |
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| GANDÍA 76 - FARHO GIJÓN 75 |
Gandía: Jorge Jiménez (12), Álex Burgos (14), Alex Loughton (20), Emiliano Morales (4), Zach Morley (14), Juan Sanguino (6), Javier Mesa, Eric Sánchez (4) y Rafa Grranollers (2).
Farho Gijón: Mark Bigelow (13), Chus Poves (4), Isma Torres (15), Dani López (12), Keith Waleskowski (19) -equipo inicial-, Logi Gunnarsson (3), Txomin López (6) y Antxon Iturbe (3).
Árbitros: Uruñuela (vasco) y Terreros (riojano). Eliminaron a Emiliano Morales y a Eric Sánchez.
Parciales: 22-18, 40-38, 53-52 y 76-75.
Incidencias: tercer partido de la eliminatoria por la permanencia en la Liga LEB que se jugó en el Pabellón Municipal de Gandía ante unos 2.000 espectadores. |
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Cualquier entrenador señalaría a Chus Poves como uno de los jugadores idóneos para lanzar tiros libres en un final apretado -74-75, en la cancha del Gandía, a dieciséis segundos del final del partido-, pero resulta que Poves ayer falló los dos, lo que dejó paso a un última posesión para los levantinos. El Farho Gijón defendió bien, pero Dani López cometió una, tan infantil como innecesaria personal sobre Álex Burgos -máximo anotador del Gandía en lo que va de serie- y el jugador del equipo levantino no perdonó: anotó los lanzamientos de tiros libres y le dio la victoria al Gandía, que ahora domina la eliminatoria por la permanencia por 2-1, a la espera del partido de mañana, en el que al Farho Gijón lo único que le vale es ganar, para forzar el sábado el quinto y último partido en el Palacio de Deportes. O eso o descender a la que la próxima temporada se llamará LEB de Plata, que no es otra cosa que la LEB-2.
El caso es que el Farho Gijón, tal y como se desarrolló el partido ha quedado muy tocado, porque el equipo gijonés, sin tener grandes diferencias y siempre dando la sensación de ser incapaz de romper la confrontación, controló en todo momento al Gandía, incapaz de hincarle el diente a un rival que parecía haber aprendido la lección de la derrota del segundo partido en el Palacio de Deportes. Pero los partidos finalizan cuando suena la chicharra y ayer le dio tiempo al equipo que entrena Isma Cantó a apurar al máximo, como lo ha venido haciendo desde que comenzó esta eliminatoria.
Aunque no se haya dicho todavía, hay que decirlo: el Farho Gijón es mejor equipo que el Gandía, pero no lo está demostrando sobre la cancha, que en estos casos es lo único que vale. Ayer, el equipo gijonés recuperó a Mark Bigelow y a Antxon Iturbe. Keith Waleskowski volvió a ser un seguro de vida, el trabajo de Isma Torres fue impagable, como el de Txomin López, y el equipo incluso funcionó mejor con Gunnarsson en la cancha que con Dani López, a quien en ocasiones le pudo más la ansiedad que la cabeza.
El Farho Gijón supo cerrar bien las penetraciones de los bases del Gandía y hasta dominó el rebote defensivo. Incluso tuvo una buena capacidad de reacción cuando en el primer cuarto los levantinos lograron su máxima diferencia durante el partido, seis puntos, pero que amenazaban con irse en el marcador. Pero todo eso no sirvió de nada, primero porque el Farho Gijón no supo rentabilizar cinco puntos de maxima diferencia que consiguió y porque en los últimos dieciséis segundos echó por la borda todo el trabajo anterior.
Ahora le toca sufrir mañana. De la capacidad mental de los jugadores de Elordy para superar el batacazo puede depender el futuro del club.