Las posturas entre los máximos accionistas del Oviedo y el Ciudad de Murcia siguen estando tan cerca o tan lejos como el primer día. Ni se avanza ni se retrocede. Sí y no. Aun así, el presidente, Miguel Cano, y el propietario de Control Sport, Alberto González, siguen en su empeño de adquirir una plaza para el club. Y eso fue lo que les llevó ayer a desplazarse hasta Murcia.
La intención de los representantes de la entidad azul era la de reunirse con Enrique Pina. Pero el encuentro no se produjo, ya que el propietario del Ciudad no está dispuesto a sentarse a negociar otra cuestión que no sea, estrictamente, el cambio de domicilio social del equipo, manteniendo el control del club. Por parte oviedista se mantiene la compra de derechos deportivos como única opción, por lo que a falta de seis días para que finalice el plazo para realizar la operación todo sigue como el primer día.
La opción de la fusión
Una tercera posibilidad que se ha puesto sobre la mesa en las últimas horas es la de realizar una fusión de las dos sociedades anónimas, aunque esta opción se antoja muy compleja en el poco tiempo que queda para cerrar el acuerdo entre máximos accionistas.
Con quien sí se entrevistaron Cano y González fue con el abogado de Pina, Miguel Franco, que fue quien les expuso la decisión de no negociar la venta de la plaza en Segunda. Y una vez allí, los enviados oviedistas asistieron al almuerzo de celebración del título de liga femenina logrado por el Club Voleibol Grupo 2002 de Murcia, lo que no se entiende muy bien. El presidente del conjunto de voleibol, Evedasto Lifante, fue consejero del Ciudad de Murcia hace algún tiempo y el conjunto de Pina mantiene una importante deuda con él desde entonces. La deuda se deriva, entre otras cosas, del pago de dos fichajes que realizó el conjunto murciano, Iván Amaya y Luque. Evedasto Lifante denunció en la prensa murciana la pasada semana la deuda que mantenía el club con él.
Cano y González, que tuvieron la oportunidad de hablar con Lifante, podrían haber tratado de hacerse con la deuda que el conjunto murciano mantiene con él, al objeto de presionar a Pina. No obstante, esta posibilidad no llegaron a confirmarla ninguna de las partes.
Desde el consejo de administración del Oviedo se estudian otras opciones y fórmulas para hacerse con una plaza de Segunda B que podrían pasar por hacer filial a un equipo que milite en esa categoría.