Miércoles, 9 de mayo de 2007
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GIJÓN

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Una clínica gijonesa desarrolla un método de deshabituación de drogas que evita el 'mono'
El tratamiento, poco agresivo, 'engaña' al cerebro con sustancias que le producen sensaciones similares
Una clínica gijonesa desarrolla un método de deshabituación de drogas que evita el 'mono'
Eduardo Carreño. / L. SEVILLA
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Actuar contra las drogas 'engañando' al cerebro. Es la técnica que viene utilizando desde hace más de un año la Clínica Médico Psicológica Asturias, que permite a sus pacientes abandonar su adicción sin tener que enfrentarse a efectos como el síndrome de abstinencia ni ser apartados de su vida diaria habitual.

Según explicó el director del centro, Eduardo Carreño, el tratamiento consiste en un programa integrado «completamente protocolizado» a través del cual se van sustituyendo las sustancias habituales de consumo de los adictos por fármacos que contienen principios activos que provocan en el sistema cerebral efectos similares, aunque sin causar sus efectos nocivos.

La acción de estos medicamentos se basa, al igual que las drogas, en la estimulación del sistema de recompensa cerebral, una estructura implantada en el sistema límbico que es la que crea una sensación placentera ante el consumo de determinadas sustancias. Agentes como la cocaína o el cannabis, por ejemplo, aumentan el nivel de dopaína en el núcleo central de este sistema -'nucleo accumbens'-, provocando placer. «Hace años la línea de trabajo se basaba en sustituir por ejemplo la heroína por metadona, que era un tipo de droga similar, pero ésta no estimula tanto como la primera y al final no llegaba a lograrse la curación del adicto».

Ahora el tratamiento incluye elementos como la vareniclina -que sustituye la dependencia del tabaco provocando en el cerebro la misma sensación que si se estuviera fumando-, el acamprosacto -reemplazando el alcohol- o el metilfedinato, que mantienen estimulados los sistemas de recompensa cerebral y hacen que el individuo se sienta a gusto sin recurrir a la droga.

Eduardo Carreño destacó el hecho de que el uso de estos fármacos evite el síndrome de abstinencia o 'mono', «que hace que mucha gente renuncie a tratamientos de desintoxicación. Aquí los pacientes se sienten a gusto y no se ven tentados a consumir». Otra ventaja, según Carreño, es la comodidad del tratamiento, que evita al paciente tener que ser internado o alejado de su vida normal. «Muchos consumidores de cocaína o de cannabis tienen una familia y un trabajo que, si fueran internados en un centro de desintoxicación, se verían obligados a abandonar. Con el uso de estos medicamentos pueden seguir con su vida diaria con normalidad».

En este año la clínica ha atendido con este procedimiento a más de 40 cocainómanos, otros tantos adictos al cannabis y una veintena de fumadores.

 
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