«Posiblemente hablo más asturiano que algunos que defienden la cooficialidad». Con este golpe dirigido a una de las zonas más sensibles políticamente de Izquierda Unida entró ayer el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, en el debate generado por la consideración de «irrenunciable» que la coalición le ha dado al carácter oficial de la llingua en una eventual negociación para reeditar el actual pacto de gobierno con el PSOE.
En un desayuno informativo organizado en Madrid por la agencia Servimedia, el jefe del Ejecutivo regional recordó el largo apoyo de los gobiernos socialistas a los procesos de recuperación lingüística, al tiempo que citó la necesidad de protección de otras variantes como la fala occidental. «Pocos gobiernos han hecho tanto por el bable como nosotros», afirmó Areces, quien considera que el concepto clave en todo el proceso es «la voluntariedad» y cree que «la oficialidad siempre implicará obligatoriedad en ciertos niveles», una situación que, en principio, la Federación Socialista Asturiana descarta.
El presidente del Principado recordó que el Plan de Normalización Lingüística aprobado por unanimidad en la Junta General planteaba que la lengua asturiana no figurase en el debate político y señaló, en referencia a IU, que «algunos no lo cumplen, aunque lo votaron». Aseguró también que dicho plan abre «un campo que podemos recorrer juntos», por lo que opina que utilizar el calificativo de «irrenunciable» en un proceso electoral «no es muy prudente». «Si todo es irrenunciable, ¿qué queda para gobernar?», se preguntó.
Punto de fricción
Areces abordó, asimismo, el debate sobre el embalse de Caleao, otro de los puntos de fricción con IU. «El objetivo irrenunciable del Gobierno es asegurar el abastecimiento de agua al 100% de la población. Caleao ofrece ventajas para un suministro de calidad a la población», explicó, aunque recordó que «existe un compromiso de la Junta de hacer todos los estudios necesarios sobre el aprovechamiento de las aguas subterráneas y la mejora de las canalizaciones antes de decidir si se hará esa proyecto». «No es lógico -concluyó- negar lo que esos estudios vayan a decir; intuimos que esa obra será necesaria, pero hay que esperar a esas conclusiones».
La política nacional tuvo también su espacio en el desayuno informativo, en el que el presidente asturiano afirmó que la actual situación de crispación «no tiene nada de casual», sino que «responde a una estrategia del PP para mantener movilizado a su electorado y evitar el despegue electoral del PSOE». Areces afirmó que «la mayor parte de los ciudadanos ve esta situación de crispación como algo artificial» y acusó al PP de «tratar de evitar que los ciudadanos voten en mayo a lo que se va a votar: a su gobierno autonómico y sus alcaldes».
Reproches a Sánchez
El terrorismo ha vuelto a enfrentar a la FSA y al PP en las vísperas de la campaña electoral. El presidente popular Ovidio Sánchez acusó a los socialistas de sentir «vergüenza» por las víctimas. Un ataque que recibió ayer el reproche dialéctico de la FSA. El portavoz parlamentario del PSOE, Fernando Lastra, aseguró que el líder popular «no tiene acostumbrados a opiniones frívolas, sin reparar en que hay asuntos sobre los que no se puede frivolizar. Ni siquiera cuando el manual de campaña del PP recomiende sin pudor la utilización del terrorismo como arma política».
El dirigente socialista asegura que Sánchez «no tiene derecho a manosear los sentimientos de las víctimas, tanto de las que simpatizan con el PP como las que no». Lastra recuerda a los populares que las víctimas «no se caracterizan por su ideología, sino por ser precisamente víctimas». «Los socialistas -añadió- nunca hemos sentido vergüenza. Hemos manifestado respeto por todas las víctimas». Lastra pide a Sánchez que «se quede con la repulsión y el asco que le suscita este asunto y evítenos a todos el ruín y miserable debate sobre quien siente más emoción o menos vergüenza sobre las víctimas».