Cuando se tiene fija la mirada en los grandes proyectos, ocurre que no se suele prestar atención al trabajo que se emplea en hacer cuajar muchas pequeñas iniciativas desde el ámbito local. A ello se vienen dedicando hace años desde Sodeco y Valnalón, contribuyendo con eficacia a construir un nuevo tejido empresarial y a sumar, paso a paso, nuevos empleos.
De acuerdo con algunos expertos en economía local, se puede relacionar el desarrollo económico de una comarca con la aparición y desaparición de productos, empresas y actividades. Por lo que el cambio estructural en las áreas de antigua industrialización estaría fuertemente asociado con la creación de nuevas empresas.
En este proceso, entidades como Sodeco y Valnalón constituyen instrumentos irremplazables. Desde ellas se motiva a los emprendedores a crear su propia empresa; se los ayuda a transformar una idea en una realidad viable; se facilita financiación, se asesora en el plan empresarial o se proporciona, a través de los centros de empresas, espacio físico para la actividad.
Sin su ayuda, ni se crearían ni sobrevivirían el número de emprendedores y empresas que son posibles. Quizá por todo ello, se eche más en falta que parte de las 'fuerzas vivas' nunca tengan en cuenta estos instrumentos y no se demanden para ellos mayores recursos a fin de potenciar su importante labor.
Ciertamente, lo anterior no quita que se trabaje a fondo por atraer inversiones externas. Así, uno entiende la fuerza de atracción que tiene exigir la creación de un centro asistencial público, que se vende como generador de miles de puestos de trabajo. Unos dicen que 3.000 empleos y otros 1.200 (aunque estos últimos son los mismos que en su programa electoral defienden financiar la sanidad privada con fondos públicos); cifras que me hacen recelar de lo aleatorios y escasamente fundamentados que son los argumentos que se esgrimen por parte de los defensores de tal megaproyecto.
El énfasis en hacer depender el futuro económico de las Cuencas de las iniciativas directamente productivas o de servicios del Estado, me parece volver a tropezar en la misma piedra y desaprovechar todas las potencialidades que encierra la dimensión local. Especialmente cuando los instrumentos de desarrollo con que contamos en las Cuencas, en muchas ocasiones, parecen ser los grandes olvidados.