La huelga de carácter indefinido que el sector del transporte inició anteanoche en Asturias logró paralizar ayer las factorías de Arcelor en Gijón y Avilés y amenaza, de no ser desconovocada en las próximas horas, con afectar al conjunto de la industria asturiana. Los trabajadores del sector impidieron la circulación de autobuses por carretera prácticamente al cien por cien y reducir en más de un 80% la entrada y salida de mercancías, según los sindicatos. Fuentes de la patronal aseguraron ayer que, de continuar el conflicto, las pérdidas podrían ser millonarias en sectores como la siderurgia, el metalmecánico, la construcción o los servicios.
Los piquetes, como habían advertido los sindicatos, no respetaron los servicios mínimos. Sin embargo la intervención de las fuerzas de seguridad en escolta y protección permitieron que alrededor de 180 camiones pudieran repartir productos básicos y facilitaran a los grupos lácteos la recogida de leche, aunque su distribución estuvo paralizada durante toda la jornada. Desde la Delegación del Gobierno se animó desde primera hora de la mañana a las empresas a solicitar protección para asegurar los servicios básicos.
El conflicto -que se saldó con un integrante de un piquete herido leve, tras ser atropellado en Siero por una furgoneta cuyo conductor se dio a la fuga- comenzó en la madrugada de ayer y, durante las primeras horas, alrededor de 200 camioneros de fuera de la región regresaban de vacío a sus destinos por temor a que pudieran quedar bloqueados en la carretera. Los piquetes informativos protagonizaron diferentes incidentes que, entre otras consecuencias, obligaron a paralizar las acerías LD-II y LD-III de Arcelor de las plantas de Gijón y Avilés, respectivamente, que por la tarde afectó a los trenes de transformación de la empresa.
El impacto que el primer día de huelga en el sector del transporte tuvo para las grandes industrias motivó ayer por la tarde una primera toma de contacto entre la dirección de Arcelor Mittal y el comité de huelga. Los representantes de la compañía adviertieron a los sindicatos de que, si no llega arrabio a las acerías, podría dañarse el horno alto 'A' de Gijón.
El secretario de la Federación de Transportes de UGT, Florentino Vázquez, explicó que, tras la reunión, se comunicó a los trabajadores que en las próximas horas se normalizará la situación de las acerías porque «no se puede poner en peligro la cabecera siderúrgica de Gijón». Vázquez resaltó que Arcelor Mittal se comprometió a no trasladar por carretera los productos recién salidos de fábrica, que llegarán a los clientes por vía férrea o marítima.
Reuniones similares podrían producirse en las próximas horas con los empresas del sector del metal que dependen del suministro de materiales para poder realizar sus trabajos.
Mientras tanto, el representante de la Asociación de Empresarios del Transporte y Aparcamientos de Asturias (Asetra), Ovidio de la Roza, apeló ayer a la «reflexión sindical y al sentido común» al considerar que las peticiones de los sindicatos «no son asumibles». En su opinión, los empresarios han ofrecido «importantes alternativas económicas y sociales». De la Roza recordó los costes que una huelga indefinida en el sector del transporte podría tener tanto para las pequeñas empresas del sector como para la sociedad. «Un paro indefinido no responde a la actitud negociadora de la asociación de empresarios», añadió.
La huelga afecta a colectivos de transporte autónomos como Cesintra y Casintra. Sus asociados no pudieron desarrollar ayer sus actividades. Desde Cesintra, Enrique Riaño, pidió que se les deje «libertad» para acudir a sus puestos de trabajo y criticó que que las partes no hayan podido llegar a un acuerdo. «Hay gente que cree que tiene la representación absoluta, pero lo que está claro es que el sector no está unido», apuntó.
Suministro de carbón
La huelga del transporte también afectó al suministro de carbón a las centrales térmicas, que no pudieron recibir ayer el mineral de las explotaciones ni de las reservas depositadas en Aboño. En Cerredo, en el municipio de Degaña, un piquete obligó a nueve camiones a descargar en la carretera el carbón que transportaban para la central térmica de Soto de la Barca. Pese a todo, tanto Unión Fenosa como HC Energía e Iberdrola reconocieron que tienen almacenaje para poder mantener la actividad al menos dos meses.
La huelga también obligó a parar la actividad en las obras de la variante de Pajares y el vertido de escombros en El Musel. «Todo está prácticamente parado», indicaron fuentes de UGT, que destacaron la inactividad del reparto en las grandes superficies comerciales.
No obstante, en empresas como Mercasturias se trabajó con normalidad, según confirmaron sus representantes. También la planta de Ence en Navia funcionó durante todo el día, pese a la reducción del suministro de madera.
El transporte de viajeros por carretera sí permaneció paralizado durante toda la jornada. La empresa ALSA explicó que los huelguistas no respetaron los servicios mínimos impidiendo la salida de las principales líneas -Oviedo, Gijón y Avilés- así como las de largo recorrido. El personal de las estaciones se vio desbordado ante el aluvión de llamadas donde se solicitaba información sobre los diferentes servicios. Muchos funcionarios tuvieron que recurrir al taxi o al coche particular para acudir a sus puestos de trabajo, lo que provocó retenciones en la 'Y' durante las horas punta.
ALSA resolvió algunos de los problemas creados en viajes de largo recorrido facilitando conexiones hasta diferentes puntos de la región en coches particulares. «Vamos a Bruselas y nos han dicho que nos llevarán en coche hasta Unquera», manifestaba una pareja en uno de los andenes de la estación de Oviedo.
La patronal CAR volvió ayer a hacer hincapié en las infructuosas negociaciones que desde el 27 de abril mantuvieron con los sindicatos para tratar de acordar un convenio colectivo exclusivo para viajeros. El transporte escolar tampoco pudo librarse ayer de la huelga. Según explicó el consejero de Educación y Ciencia, José Luis Iglesias Riopedre, el paro afectó a la práctica totalidad de los centros educativos de la región, «pero no de la misma manera», puesto que hubo padres que llevaron a sus hijos al colegio.