Antes de decir públicamente que «la Iglesia no puede retroceder a los cuarteles de invierno», y criticar que los crucifijos sean retirados de aulas y edificios institucionales, Carlos Osoro dijo a los medios de comunicación que «no hay problema» en torno a la iglesia de la Universidad Laboral y su posible desacralización.
Un «no hay problema que no implica aceptación, ya que «la decisión se tomará en su momento», si bien el obispo aseguró que no hay una idea preconcebida.
Fue la única pregunta que Osoro aceptó ayer ajena al contenido de su conferencia. Evitó expresar un deseo o un consejo a los cristianos sobre la inminente campaña electoral, si bien sus palabras posteriores pueden sugerir ideas y «reflexión», como dijo el presidente del Ateneo Jovellanos, José Luis Martínez, al despedir la conferencia.
Sobre el ambiente de participación que se va creando en torno al sínodo, Osoro dijo que «se están dando pasos», pero percibe diferencias entre distintas parroquias. «Creo que se están aplicando todos los instrumentos de trabajo para preguntar a la gente sobre los temas en los que se está trabajando».
No todos tienen que ver con la actualidad española. La formación en los seminarios, la crisis del sacramento de la penitencia, la «centralidad» de la eucaristía en las celebraciones de la Iglesia o el papel de los laicos en la misma son algunos de esos temas propuestos por Osoro.
El obispo de Oviedo fue también crítico con Europa, que «quiere esconder y se avergüenza de Dios».