Seis estados federados alemanes vivieron ayer un gran operativo policial ordenado por las autoridades de Berlín y dirigido contra grupos de la extrema izquierda, sospechosos de querer perturbar o impedir la realización de la cumbre del G-8, que debe tener lugar del 6 al 8 de junio en el balneario de Heiligendamm.
Alrededor de 900 agentes especiales y policías realizaron pesquisas en 40 oficinas y viviendas en Berlín, Brandeburgo, Hamburgo, Bremen, Schleswig Holstein y Baja Sajonia. Un portavoz de la Fiscalía federal señaló que tienen en su poder una lista con los nombres de 21 personas, sospechosas de haber organizado un grupo terrorista para llevar a cabo ataques violentos con el fin de impedir la realización de la reunión.
Al mismo tiempo, el titular de Interior, Wolfgang Scháuble, anunció que las autoridades llevarán a cabo controles fronterizos en varios puntos claves del país para impedir la entrada de grupos violentos. «Una atención particular será puesta sobre los activistas anti-globalización potencialmente violentos», señaló el ministro.
Una de las redadas más aparatosas se llevó a cabo en Hamburgo cuando unos 300 agentes invadieron el centro alternativo Rote Flora, donde en el pasado se han realizado actos contra el otras cumbres. La Policía requisó ordenadores y documentos. En Berlín, varios activistas denunciaron, durante una rueda de prensa, que la acción policial tenía como meta destruir la estructura de comunicación del llamado «movimiento anti-cumbre del G-8».