El fuego cruzado de descalificaciones, ataques e ironías que los principales candidatos a la Presidencia del Principado se dedican cada día en sus declaraciones desaparece cuando se reúnen en persona, como sucedió en el momento de hacerse la fotografía de inicio de campaña para EL COMERCIO. Vicente Álvarez Areces, Ovidio Sánchez y Jesús Iglesias eluden comentar entre ellos cualquier cuestión polémica de la actualidad política y se limitan a dedicarse un trato de cortesía y una charla sobre temas banales.
Pero siempre hay lugar para alguna indirecta. Cuando el fotógrafo le pide al líder de IU que se desplace un poco hacia la izquierda para que no quedase demasiado pegado al presidente del Principado, éste reacciona con rapidez: «A Jesús no me lo pongas muy a la izquierda». Las últimas declaraciones de Iglesias, desmarcándose de las posturas de su socio de gobierno y planteando condiciones irrenunciables para reeditar el pacto con los socialistas, resultan sin duda incómodas para quien será uno de los encargados de acercar posiciones si los resultados del 27-M le sitúan de nuevo en la tesitura de compartir el Ejecutivo con IU.
En todo caso, pese a las tiranteces propias del ambiente electoral, es notoria la buena sintonía entre los candidatos de las dos formaciones de la izquierda. Aprovechando el retraso de Ovidio Sánchez en llegar a las instalaciones del gijonés Club de Regatas, en la subida al cerro de Santa Catalina, Areces e Iglesias sí charlaron sobre política: sanidad, peajes, comparaciones entre Asturias y Cataluña... Todo cambió con la aparición del líder del PP: la conversación pasa a girar sobre el tiempo, la espléndida panorámica que se divisa desde el lugar o el bronceado que lucía Sánchez. «Fue el sol que me dio ayer en Panes, donde fui a presentar unas candidaturas», explicó el candidato popular.
Más diferencias entre las dos mitades del espectro político: los cabezas de lista de la izquierda visten impecables trajes y corbatas, mientras el del PP es el más informal en el atuendo y se presenta en jersey. Azul, eso sí. Y en la sesión fotográfica, Areces e Iglesias se apoyan sobre la silla con la mano derecha, mientras su rival lo hace con la izquierda.
La paciencia con la que los tres candidatos soportan el largo posado va derivando en gestos de nerviosismo. El de IU se atusa el pelo, el del PSOE se ajusta la corbata y el del PP hace el gesto mecánico de ajustársela, aunque sólo encuentra el botón desabrochado de la camisa. Las sonrisas van pareciendo más forzadas, aunque se mantienen hasta el final, porque no se puede dar imagen de dureza. «Tengo tendencia a salir muy serio», se lamenta Sánchez.
El relajamiento llega en el momento de hacer una foto en el exterior. «¿Ahora qué tenemos, que bañarnos?», se preguntan, dando pie a recordar el famoso chapuzón de Manuel Fraga en Palomares.
Al término de la sesión, gesto de alivio en los tres, aunque apenas por un instante. Todos tienen unas agendas muy apretadas, como les sucederá cada día hasta que llegue la jornada de reflexión. Aunque procuran buscar el lado positivo de las cosas: «Las campañas nos mantienen en forma», comentaba Iglesias. Tienen por delante quince días para demostrarlo.