Jueves, 10 de mayo de 2007
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La Policía no puede garantizar dónde estuvo Trashorras el fin de semana en que se robó la dinamita
El análisis del tráfico de llamadas entre el avilesino y 'El Chino' coinciden secuencialmente con el relato que hizo 'El Gitanillo' sobre lo sucedido entre el 28 y el 29 de febrero de 2004
La Policía no puede garantizar dónde estuvo Trashorras el fin de semana en que se robó la dinamita
IMPUTADOS. Mahmud Slimane sigue pensativo el desarrollo del juicio en la Audiencia Nacional durante la jornada de ayer. / EFE
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32 horas sin descanso. Jamal Ahmidan 'El Chino' se empleó a fondo el fin de semana del 28 al 29 de febrero de 2004. Ni siquiera durmió. Su misión esos días era obtener los explosivos necesarios para perpetrar la matanza de Madrid. Se iniciaba la cuenta atrás para cometer un atentado que había comenzado a gestarse, según el escrito de acusación de la fiscal Olga Sánchez, en octubre de 2003.

Ayer, en el juicio del 11-M, los investigadores reprodujeron el periplo por Asturias del marroquí que se suicidó en Leganés el 3 de abril de 2004 a través del análisis del tráfico de llamadas salientes y entrantes registradas ese fin de semana entre un repetidor de Morata de Tajuña, su tarjeta de móvil 665040605 y unas tarjetas también de telefonía móvil atribuidas a José Emilio Suárez Trashorras y Carmen María Toro Castro, así como los números de unas cabinas de Avilés.

La exposición detallada de ese seguimiento ante el tribunal a cargo de un ex jefe de la Unidad Central de Información (UCI) del Cuerpo Nacional de Policía, trasladó al público de la sala a cualquiera de los capítulos de una teleserie de investigadores de élite. Los policías, gracias al cotejo de las numerosas llamadas y mensajes de móvil efectuados por los procesados y los rebotes en los repetidores, fueron capaces de reproducir con precisión el viaje de 'El Chino' desde su casa en Morata de Tajuña a Avilés, de ahí a la zona de Mina Conchita -en dos ocasiones-, el regreso a Avilés y el definitivo traslado a Madrid después de recorrer la cornisa Cantábrica con los explosivos y los detonadores en el maletero de su coche. Un ejemplo de la precisión de esas investigaciones es que, mediante el análisis de la posición de esas señales telefónicas, se sabe que Jamal Ahmidan recorrió en un tramo de ese viaje 88 kilómetros en 44 minutos a una media de 110 kilómetros por hora. Más aún, al contrastar el recorrido de las llamadas con el relato realizado por 'El Gitanillo', el menor de edad condenado por participar en el robo de los explosivos en Mina Conchita, las secuencias coinciden y permiten recrear la actividad de 'El Chino' en esos días. Sin embargo, el investigador, que declaró como perito, afirmó que no puede garantizar dónde se encontraba José Emilio Suárez Trashorras ese fin de semana, a pesar de que los listados de llamadas telefónicas acrediten que 'El Chino' y el ex minero asturiano mantuvieron, no una, sino varias llamadas.

Según relató el experto en Información, el frenético viaje de 'El Chino' arrancó alrededor de las once de la mañana del 28 de febrero. Desde esa hora, el terrorista se mantiene permanentemente conectado vía teléfono con los componentes de su célula, entre ellos los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha, que también se inmolaron en Leganés, así como con otros procesados en esta causa, entre ellos Othman El Gnaoui; Rachid Aglif, alias 'El Conejo', y Mahmoud Slimane Aoun. Precisamente éste último perdió ayer los nervios al escuchar el testimonio de los peritos. Slimane trató de agredir a otro de los imputados al que considera culpable de haber empleado su móvil esos días y vociferó reiteradamente sin que las órdenes de silencio emitidas por el presidente de la sala sirvieran para nada. Finalmente, Slimane fue esposado, aunque para tratar de que se calmara el juez Gómez Bermúdez le permitió sentarse fuera del habitáculo acristalado. Ahí, sentado, en el banquillo convencional de los acusados, Slimane rompió a llorar.

Testimonio comparado

Los autores del informe pericial siguieron con su declaración. El viaje lleva a 'El Chino' hasta Avilés a las 16.27 horas. Pasó por las calles de Auseva y de Ruiz Gómez y después se dirigió hacia Piedras Blancas. Desde esos puntos llamó a su esposa, a Rachid Aglif y a otros miembros de la trama. La Policía asegura, incluso, que su estancia en esos puntos coincide con el momento en que 'El Gitanillo' relata que se detuvieron para comprar unas bolsas en una zona comercial de Avilés. Así, comparando testimonios se dibuja el siniestro periplo de los terroristas.

Pero, entre la medianoche en que la Policía detecta en la BTS de Salas hasta las seis y 16 minutos de la madrugada en que vuelve a saltar una de esas llamadas en Soto de la Barca. hay un silencio telefónico que los investigadores atribuyen a la falta de cobertura que hay en la zona de Mina Conchita.

A ese clavo ardiendo se aferran las defensas. Sobre todo la de José Emilio Suárez Trashorras que con un agudo interrogatorio logró que los policías afirmaran que, a pesar de todas las llamadas registradas ese fin de semana entre Jamal Ahmidan y el teléfono de Trashorras, les resulta imposible asegurar con certeza dónde se encontraba el ex minero. «No, no sabemos dónde estaba Emilio», aseguró el policía. Satisfecho, Gerardo Turiel dio por concluido su turno de interrogatorio.

Pero el viaje de 'El Chino' prosiguió. El plan era trasladar los explosivos a Madrid y encontrarse con Othman El Ganaoui en el camino. En concreto, a la altura de Burgos para que su coche hiciera de lanzadera. A las 19.30 horas del 29 de febrero, se detecta la última conexión telefónica de Ahmidan, ya desde su finca en Morata de Tajuña. La misión había terminado y el atentado estaba enfilado.

lalvarez@elcomerciodigital.com

 
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