Montmeló vivirá hoy al límite. La cronometrada, uno de los dos epicentros del gran premio, delimitará las posibilidades de unos y otros ante la carrera de mañana. El sol, posiblemente, apriete, pero la afición más enfervorizada, la asturiana, ocupará su lugar en la grada más conocida del panorama del motor, la N, que, desde esta mañana, luce ya sus mejores galas. O, más concretamente, desde la pasada noche.
Miembros del Club F-1 Oviedo desplegaron el operativo material ayer por la tarde. Antes, se había recibido el visto bueno de la organización del Circuit para que una furgoneta entrara en las instalaciones al término de la jornada, a eso de las 18 horas. Como así fue.
Todas las banderas -hasta 150 del Principado y unas decenas de España-, pancartas -la más grande con un peso de 130 kilos- y el resto de material accesorio permaneció hasta entonces, bajo precinto, almacenado en unas instalaciones del cercano Ayuntamiento de Malgrat. Algunas cosas, dada su complejidad, tamaño o peso, no son fácilmente transportables, por lo que los responsables del club han optado por dejarlo cerca del circuito de Montmeló, al que han acudido en varias ocasiones durante el pasado invierno.
En Barcelona, por contra, aguarda el contenedor con los polos, que no camisetas, que la peña estrenará coincidiendo con la celebración del Gran Premio de España y el paso de Fernando de Renault a McLaren. Hoy, todos sus miembros lucirán el nuevo diseño, que pretende adaptarse a la realidad -los colores de su ídolo ya no son azules y amarillos, sino grises y rojos-, pero sin perder la identidad asturiana.
Tras la sesión cronometrada y como ya es habitual, se celebrará la concurrida espicha en los terrenos adyacentes al polideportivo de Malgrat. Un camión con bollos preñaos, empanada y sidra partió ayer del Principado con dirección al circuito. Su llegada se espera para esta mañana. Unas 1.500 personas darán cuenta de ello.