Actuaban en grupo durante los fines de semana y se mostraban extremadamente violentos. Elegían víctimas con un perfil determinado: chicos jóvenes que permanecían en algún bar de copas de la ciudad solos o en compañía de su novia. O sea, sin amigos que les pudiesen defender. Atacaban en grupo a un individuo y, según la Policía, «lo hacían con ensañamiento».
Desde el pasado mes de enero, habían hecho de la Ruta de los Vinos su campo de batalla particular. Dejaron tras de sí, al menos, cinco agresiones y otros tantos heridos de consideración. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía atajaban el martes el periplo de esta banda juvenil, formada por cinco varones con edades comprendidas entre los 19 y los 22 años. Les pusieron sobre la pista dos denuncias, separadas entre sí en el tiempo, pero con similares características y el mismo escenario.
El temor de los agredidos a una posible represalia por parte de los pandilleros hizo que en sólo dos ocasiones las víctimas se personasen en la Comisaría para informar sobre lo sucedido.
Los arrestados, todos ellos vecinos de Gijón, son V. R. A., de 21 años; C. C. D., de 18; J. C. F. D., de 19; A. A. V. G., de 21; y R. G. M., de 22. Los dos últimos contaban con antecedentes policiales por delitos de lesiones.
Fue una denuncia interpuesta por un joven de 24 años a principios del pasado mes de abril lo que motivó que se iniciaran las investigaciones oportunas. El demandante se encontraba en un establecimiento hostelero de la Ruta de los Vinos junto a su novia cuando el grupo de agresores le increpó y comenzó a insultarle, llegando luego a las manos.
Le atacaron los cinco, como era habitual. Le tiraron, presuntamente, al suelo y continuaron dándole patadas. Los golpes le causaron graves lesiones en el rostro y contusiones en el tronco. En la reyerta resultó herida también su novia, quien intentó mediar en la agresión al ver que su pareja estaba recibiendo fuertes y continuos golpes.
Tabique nasal roto
Iniciadas las investigaciones, la Policía recibió otra denuncia por los mismos hechos. En esa ocasión, la paliza le causó a la víctima la rotura del tabique nasal y contusiones faciales. Como en ocasiones anteriores, los agresores actuaron en grupo y aprovecharon un momento en el que el joven se encontraba solo en el interior de un bar de la Ruta.
Tras realizar las primeras indagaciones, los investigadores constataron que el principal sospechoso actuaba acompañado de otros de edad similar y que formaban un grupo conflictivo dedicado a provocar peleas y agredir a otros jóvenes sin motivo aparente y sin que respondiesen a ningún tipo de perfil, vestimenta o ideología. Fijaban el punto de mira al azar y la emprendían a puñetazos.
«Se valían de la sorpresa que causa la agresión no esperada, de la superioridad no numérica y el temor que generaban en sus víctimas. Eran muy violentos en sus acciones y tenían un sentimiento de impunidad y de poder por el hecho de actuar siempre en pandilla», apuntan fuentes policiales.
Se identificó a los agresores y se comprobó que habían estado involucrados en varias riñas tumultuarias. En ocasiones anteriores, a pesar de tener constancia de las agresiones, las fuerzas del orden no arrestaron a los implicados al carecer de denuncia. Las víctimas se negaban a señalar a sus agresores. «Es bastante común entre la gente joven, no denuncian porque temen que cuando salgan a la calle les vuelvan a pegar», explica un hostelero de la Ruta que prefiere conservar el anonimato.
Los detenidos permanecieron en los calabozos de la Comisaría hasta el pasado jueves. Tras prestar declaración, el juez decretó su puesta en libertad. Los hosteleros de la zona temen que este fin de semana los hechos se repitan. «¿Cuántas veces va a tener que pasar esto para que se tomen medidas?», se pregunta uno de ellos.