Lo que iba a ser una fiesta terminó en «una parodia inútil». Con esa sensación abandonaron los vecinos de Trubia el salón de Plenos, tras aprobar la Corporación una enmienda a la moción en la que se exige a Adif que entregue «en perfectas condiciones» la pasarela entre Soto y Trubia. El portavoz de IU, Roberto Sánchez Ramos, pidió que la cesión se haga en condiciones. El alcalde recogió el guante y la enmienda se aprobó por unanimidad ante el pasmo de los vecinos, que, temerosos de que se enquiste el asunto, recordaron que el Ayuntamiento tiene una partida de «80 millones para el arreglo», dijo Roberto Roces.
Minutos antes, Roces había leído ante el Pleno una lista de las «prioridades de los vecinos». La lista es conocida: acelerar la cesión del local para el centro de salud, la citada pasarela, el transporte («El Ayuntamiento no es una empresa obligada a dar beneficios», criticaron las excusas economicistas), el desmantelamiento de la presa de El Machón y el Museo de la Industria Militar.
Al terminar el Pleno, el pasmo ya había dejado paso a la ira y la decepción. Los vecinos increparon a los concejales y desplegaron una pancarta de protesta. Desde la presidencia del Pleno (accidental), Alfonso Román López trató de poner calma. Lo logró tras varios intentos y aún a la salida de la sesión, la discusión continuó en la calle entre vecinos y jóvenes de Nuevas Generaciones. Las protestas de Trubia continuarán, tras su experiencia de ayer en el salón de Plenos.