Si alguien esperaba una despedida tranquila de la Corporación, se equivocó de cabo a rabo. Pilar Alonso recriminó al alcalde -que luego abandonaría el salón- sus muy frecuentes intervenciones para cerrar el debate. «Usted está para moderar», le espetó. Desde las bancadas populares, salió el grito de «¿verdulera!». «No tienen argumentos y recurren a los insultos», concluyó Alonso con genio. El peor tono -y run-rún de fondo- quedó para el debate sobre una moción acerca del saneamiento. «La gente cuando se le vierte la leche, ya le hecha la culpa a la CHN», bromeó Caballero.
Los vecinos de Trubia, debutantes, sacaron la pancarta y la protesta cuando ya no quedaban casi cámaras para recoger su protesta. Eran nuevos en la plaza.