Los hombres de la mar lo saben. Avistar un grupo de calderones o delfines es señal de pesca. Florentino Sánchez es el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Virgen de la Soledad, de Gijón, y faena habitualmente en la zona conocida como La Higuera, entre Aboño y Luanco. Este veterano pescador indica que «cerca de Candás se ven muchísimos calderones. Donde están ellos es seguro que hay abundante pescado del tipo del chicharro, sardina, bocarte o parrocha».
La búsqueda de alimento ha hecho que muchas veces estos animales hayan entrado incluso en aguas del puerto de El Musel, «porque es una zona en la que encuentran mucha comida».
Todavía son muchos los gijoneses que recuerdan hechos insólitos como la entrada de una ballena en el puerto de El Musel en 1998, donde campó a sus anchas por las dársenas durante más de dos días, o un delfín que se acercó hasta las inmediaciones del astillero Izar, en 1999. Más alarma causó, no obstante, un tiburón que llegó hasta las mismas aguas de la dársena interior del Muelle, en 2005.
Prácticamente en todos los puertos asturianos existe la posibilidad de, en los meses de verano, alquilar un barco y disfrutar de una jornada de mar en compañía de estos animales. Son muchos los que surcan el Cantábrico, pero también muchos los que son prácticamente imposibles de encontrar. Es el caso de la ballena azul, la orca o la yubarta, ejemplares espectaculares para los que, si se quiere observarlos, es preciso ir a alta mar e invertir muchos días de campaña y todo ello, por supuesto, sin garantías de éxito.
Esta misma semana verá la luz una publicación sobre los cetáceos que habitan las aguas costeras asturianas que, bajo el auspicio del Principado de Asturias, elaboró Arturo Ruano, biólogo de la Fundación Nacional para la Protección de Cetáceos del Atlántico, entidad que tiene su sede en Candás.
En este trabajo se incluirá abundante información sobre los ejemplares de cetáceos más comunes y fotografías realizadas en las campañas desarrolladas en los últimos meses. Hay que tener en cuenta que, aunque parezca mentira, todas las imágenes están tomadas a pocas millas de distancia de la costa.