La Asociación de Vecinos El Carbayu, de Caldones, ha puesto sobre la mesa un problema que, dicen, afecta principalmente a la parroquia, pero que se extiende a todo el concejo: «No hay ningún control de las obras de la zona rural, ni las privadas ni las que realiza el propio Ayuntamiento». Desde la entidad vecinal reclaman que el departamento municipal de Disciplina Urbanística sea «más eficaz». María Jesús Bárcena, presidenta vecinal, protesta: «Una de dos, o están saturados o hay una dejadez de funciones», señala.
«Creo que debe existir un control por parte del Ayuntamiento y no que los vecinos tengamos que estar pegándonos entre nosotros», añade Bárcena, quien confirma que en la zona rural prevalece «la ley del más fuerte». La dirigente de El Carbayu asegura que existe un «fuerte control sobre los vecinos de toda la vida». Eso se traduce, explica, en que «nada más que se coloca una escalera en la pared o se pone un contenedor, ya llega una pareja de la Policía Local para solicitarte la licencia. Sin embargo, cualquier vecino que compre una finca en Caldones o cualquier constructor tienen manga ancha para hacer lo que quiera, incluso los maderistas».
Para argumentarlo, Bárcena explica la historia de un vecino que pretendía levantar una pequeño murete para cercar su finca. «Le paralizaron la obra y le obligaron a sacar la licencia y hacer un proyecto con un aparejador, con el coste que eso supone», comenta Bárcena, quien también relata cómo se está construyendo en la parroquia «una escollera de más de cuatro metros de altura. Se les paraliza la obra y siguen adelante con ella». La dirigente vecinal cree que «en estos casos, los constructores se preguntan '¿Cuánto me cuesta incumplir la legislación vigente?', y suelen seguir adelante sin problema», añade.
La presidenta de El Carbayu también señala el problema que suponen los viales. Bárcena asegura que en estos momentos no se cede ninguno, por lo que muchos vecinos deciden cerrar caminos alegando que están dentro de su propiedad. «Se nos enfrenta a vecinos contra vecinos cuando es tan sencillo como que un organismo municipal controle estas situaciones», reclama la presidenta vecinal.
Respecto a las obras públicas, Bárcena también tiene quejas. Lamenta que no haya un mayor control: «Ejecutan los trabajos para meter el alcantarillado o el agua y ocho meses después tienes los caminos hundidos. Evidentemente, eso pasa porque nadie se ha preocupado de que esa obra haya quedado bien», añade.
Igualmente, Bárcena no entiende que se produzcan casos como el acontecido en una finca de la carretera que va de Caldones a Santurio. «Una constructora edifica tres chalés y de los 10 metros que tiene el vial, el Ayuntamiento cede dos al constructor porque considera que un ancho de ocho metros es suficiente. Sin embargo, el árbol que era del camino ahora pertenece a la finca», protesta.
Importancia de la CEAV
Por otro lado, la presidenta de El Carbayu, una de las tres representantes de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la zona rural Les Caseríes que acudieron al Congreso Entrevecinos, celebrado en Madrid el pasado fin de semana, destacó la importancia que tiene para el movimiento vecinal la creación de la Confederación Española de Asociaciones de Vecinos (CEAV). «Hace falta un colectivo como el CEAV, que sirva de interlocutor con el Gobierno central para que, de esta forma, podamos participar en la elaboración de leyes importantes para nosotros, como la del Suelo, que afecta mucho a los ciudadanos», asegura.