Domingo, 13 de mayo de 2007
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GIJÓN

GIJÓN
Una visión que ni pintada
Hace 37 años, el acuarelista Fernando Vega imaginó el Gijón del futuro. Muchas de las ideas que dejó plasmadas sobre lienzo son hoy una realidad
Una visión que  ni pintada
FUTURO. Fernando Vega muestra el lienzo en el que en 1970 plasmó sus proyectos para la zona del Muelle y Fomento. Abajo, el Puerto Deportivo en la actualidad. / DE BLAS.
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Esta es la historia de un pintor convertido en visionario. De un gijonés que confeccionó una ciudad a su medida sobre el lienzo. De un ciudadano que ansiaba una urbe más habitable. Esta es la historia de Fernando Vega, un acuarelista que diseñó en 1970, por encargo del periódico 'La Voluntad', los equipamientos con los que él creía que contaría la ciudad en el futuro. Los plasmó en cinco láminas, con cinco ámbitos distintos de actuación: Fomento, el cerro de Santa Catalina, la zona de El Molinón, Moreda y la Ería del Piles.

Su trabajo no hubiese pasado de ser una mera anécdota de no ser porque la mayoría de sus ideas se han hecho realidad con el paso de los años. El acuario, la eliminación de la barrera ferroviaria, la construcción de una estación de ferrocarril soterrada, la conversión del Cerro de Santa Catalina de zona ocupada por el Ejército a lugar de esparcimiento y la ejecución de una unidad de ocio y viviendas en el Rinconín. La ciudad es hoy casi como Vega la ideó hace 37 años.

Recién iniciada la década de los setenta, en un Gijón marcado por el arranque de la expansión urbanística y el auge de la industrialización, a Fernando Vega se le encomendó una difícil tarea. «Por aquel entonces hablar a treinta años vista parecía que hablabas de ciencia ficción, pero con el paso de los años mis ideas han llegado a coincidir casi plenamente con los proyectos puestos en marcha en la ciudad», relata. Los responsables del diario con el que colaboraba no le marcaron pautas ni directrices. «Me dieron dos meses de plazo y me tuve que servir de mis conocimientos de arquitectura y mi gusto por el futurismo para apañármelas; lo primero que me planteé fue hacer una composición de lugar sobre el terreno y luego imaginarme la ciudad en la que yo quería vivir en las tres próximas décadas», apunta.

En cuanto a la motivación que le llevó a realizar el trabajo, lo tiene claro: «Quería que la ciudad que tanto me gusta quedase de categoría».

Comenzó diseñando una remozada zona del Muelle y de Fomento, que por aquel entonces acogía desguaces de barcos, la rula de pescado y barcos de faena. El deterioro de esta cara visible al mar fue sustituida por Vega por un acuario, un espacio lúdico para hostelería y paseo, y una sala de exposiciones en la antigua Fábrica de Hielo. Curiosamente las mismas equipaciones que hoy existen en la zona. Según recogían los textos de la época que acompañaban a los dibujos, «el conjunto de la dársena gijonesa, Fomento y Fomentín, podría convertirse en un complejo náutico dividido en zona de deportes y recreo, museo de naves antiguas y conservación de la fauna marina; se conservaría la actual Rula más como motivo histórico y popular que como edificio útil». Fernando Vega incluía en su 'Gijón del año 2000' un teleférico que transitaría desde Fomento hasta el Cerro y un mirador de gran altura en la dársena de Fomento. Hasta el momento, son proyectos tan sólo imaginados.

Estación soterrada

El acuarelista tuvo más aciertos. Se adelantó también a la propuesta de integración del ferrocarril elaborada por la Sociedad Gijón Al Norte. «Pinté una estación soterrada en Moreda, con grandes espacios verdes y torres altas destinadas a viviendas», explica. La fecha es aquí lo único que falla. Eso, y que los trenes hasta el centro de la ciudad no serán «aéreos» como preveía Fernando Vega, si no que discurrirán bajo tierra por el túnel del metrotrén.

En Santa Catalina, vaticinó la cesión de los terrenos del Ejército al Ayuntamiento. «Pensé que sería una gran zona verde y que el castillo albergaría un museo de piezas antiguas», apunta. La Providencia está «prácticamente» como él la ideó. «Una de las zonas gijonesas que habrá de sufrir mayor transformación es la franja que abarca desde el puente sobre el río Piles hasta La Providencia; es un escenario adecuado para la promoción del turismo a todos los niveles, con base en la realización de edificación de tipo residencial y hoteles», rezaba el texto publicado en aquella edición especial de la publicación ya desaparecida.

El Bibio fue la única zona que se le escapó. Fernando Vega planteó un complejo escolar en los terrenos en los que se levanta el estadio de fútbol de El Molinón. «Pensé en un lugar tranquilo con edificios bajos en donde reinase la tranquilidad», se excusa.

Ahora, Fernando Vega elude pronunciarse sobre el Gijón de 2037. «Será una gran ciudad», es su único vaticinio.

 
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