El Sporting ganó cuando más lo necesitaba. Fue en un partido de esos que se recuerdan. Y con un gol que Congo se inventó a cinco minutos del final, con un remate de punterazo. Hubo de todo. Entrega en las gradas y hasta un árbitro que se empeñó en ser protagonista. Y el 1-0, unido a la derrota del Alavés, aleja al Sporting a cuatro puntos del descenso y le acerca a la salvación.
Ambos equipos afrontaron el partido con un 4-2-3-1, que estaba rodeado de un extraordinario ambiente. Los rojiblancos llevaron la iniciativa desde el primer momento, ante un Numancia que cerraba espacios, para crear complicaciones con Brit en el vértice del ataque. Se apreciaba que era un enfrentamiento entre la ansiedad por ganar y la tranquilidad del Numancia. Así es como las llegadas de los rojiblancos carecían de precisión en los pases finales. El equipo gijonés tenía en Congo su referencia ofensiva y pronto el colombiano empezó a dejarse notar. Boris fue el primero en encargarse de cortar un avance del goleador rojiblanco.
Más tensión
El partido tenía tensión. Más en los rojiblancos, en un encuentro en el que el árbitro permitía jugar, casi sin cortar el juego. El colegiado cambió radicalmente su estilo tras una fricción entre Brit y Samuel. Ahí empezó un absurdo recital de silbato y a complicarse el partido.
En un contraataque soriano, Mateu expulsó a Samuel, por conducta violenta, una jugada en la que el cántabro se cruzó en carrera ante el ariete visitante. Un sorprendido Preciado tuvo que retrasar a Andreu a central, quien hasta el descanso pasó muchos apuros con el delantero visitante. En esta fase, el árbitro tuvo un desconcierto total y el auxiliar de la banda de preferencia se dedicó a cortar todos los avances de los rojiblancos.
En el primer tiempo, los porteros tuvieron poco trabajo. El Sporting sólo hizo dos disparos a portería, de Gerardo, que detuvo el portero, y de Javi Fuego, que dio en el cuerpo de Boris. El resto fueron llegadas con demasiados regates en una zona en la que no había espacios libres.
En el segundo tiempo, de inicio, el Numancia le ganó terreno al Sporting, que, con un jugador menos, cerró la defensa para jugar al contraataque. Hubo ocasiones hubo esporádicas, con Congo como habitual protagonista, pero faltó puntería, como en un cabezazo de Jairo y un disparo de Gerardo. Mientras, el Numancia seguía con su tranquilidad.
El Sporting se defendía como podía, con bastantes apuros, porque el conjunto soriano aumentaba sus efectivos atacantes. Dio entrada a Bolo y más tarde a Fukuda, quien fue el protagonista en la jugada de la expulsión de Míchel, en una falta, provocada por un resbalón, que no mereció sanción tan grave. Preciado hizo el primer relevo, con la entrada de Barral, para reforzar el eje del ataque, por Diego Castro, que acusaba el esfuerzo.
Con dos menos, el técnico cántabro dio entrada a Jony López para reforzar el centro del defensa y tratar de, por lo menos, conservar un punto. Quedaba Congo como único delantero. El resto formaban dos líneas para tratar de montar una red que rompiera los ataques numantinos. Llegó otra jugada polémica, en un avance de Congo, quien ganó la posición a Juanra. El defensa numantino metió el pie y derribó al colombiano, sin posibilidad de jugar el balón. El penalti fue claro, pero el árbitro, sorprendentemente, no sólo no lo señaló, sino que amonestó al delantero rojiblanco.
Parecía que el Sporting lo tenía todo en contra, con un arbitraje que pesaba demasiado y un rival que apretaba. Eso de que el Numancia llegaba sin tensión no respondía a la realidad. Beranger y Pablo Lago tenían mucho interés en las bandas y Bolo buscaba afanosamente la posición de tiro, que en dos ocasiones desbarató Roberto. Preciado dio entrada a Noel y adelantó a Canella, para retirar a un extenuado Gerardo.
El partido parecía que iba a acabar así, aunque con el recelo de que el Numancia pudiera tener una jugada afortunada. El balón estaba más cerca de Roberto que de Juan Pablo, pero llegó la jugada de la tarde.
Fue un centro pasado de Canella, que Barral luchó de cabeza. Congo luchó por el control, se fue de Palacios y lanzó un punterazo ante la llegada de Boris, con el que colocó el esférico a la derecha de Juan Pablo, quien ni se enteró del lanzamiento del colombiano. Delirio en El Molinón. Dadas las circunstancias, hasta se daba por bueno el empate, mientras se tenían referencias de las derrotas del Castilla y del Alavés, así como del triunfo del Málaga.
Los últimos cinco minutos, más los tres añadidos, fueron de presión numantina. Sin embargo, pese a la inferioridad numérica, el Sporting afrontó con concentración este tiempo, en el que el Numancia presionó, aunque sin coordinación y sin poder superar a los rojiblancos, que hicieron un esfuerzo agotador para conservar la ventaja. Con tres minutos de propina, Mateu Lahoz señaló el final, en el área del Sporting, en medio de una fiesta rojiblanca. Y se consumó la primera victoria de 2007 en El Molinón. La permanencia está más cerca, pero después de celebrar un triunfo épico, ante un rival que vino a ganar y un árbitro desesperante, conviene recordar que todavía falta camino por recorrer.