La pequeña población rural de Les Quintanes, perteneciente a la parroquia de Blimea, en San Martín del Rey Aurelio, está en pie de guerra. Sus apenas catorce vecinos -la población se multiplica por diez durante los fines de semana-, reclaman al equipo de gobierno que les devuelva los 4.000 euros que abonaron en noviembre para que se les instalase una nueva iluminación en sus calles. ¿La razón? Seis meses después de pagar esa cantidad, el Consistorio no ha cumplido lo prometido.
Para solucionar la situación, se les reclamó la mitad del presupuesto de la nueva instalación alegando que «es el procedimiento habitual», sostienen los vecinos.
El tendido eléctrico actual tiene más de cincuenta años y suele fallar a menudo, sin encontrar una pronta resolución por parte del Consistorio. Alegría Monte, una de las vecinas de Les Quintanes, explica que «cuando se fundía alguna bombilla llamábamos al Ayuntamiento y cuando, tras mucho tiempo, venían, les teníamos que dejar alguna bombilla porque no traían suficientes».
Los vecinos mantuvieron distintas conversaciones con el Consistorio, quien les confirmó que realizar una nueva instalación supondría un desembolso de unos 8.000 euros y les conminó a abonar el 50% del coste.
Monte explica que los vecinos decidieron en una reunión aportar cada unos 236 euros y así afrontar los 4.000 euros que les exigía el Consistorio para ejecutar la obra.
Entregaron dicha cantidad el pasado noviembre. Cuando los vecinos creían que pronto se subsanarían sus problemas lumínicos, resultó que éstos no habían nada más que comenzar. Así, tan sólo unos meses después de entregar el dinero, los vecinos recibieron una llamada del Ayuntamiento para que hiciesen las pozas y poder colocar unos postes de madera en los que instalar el nuevo alumbrado.
La primera sorpresa de los vecinos fue que les hablaran de postes de madera ya que, como recuerda Montes, «a nosotros siempre nos hablaron de postes de hormigón. Incluso un vecino decidió cambiar la ubicación de uno porque no le daba luz, un cambio que él mismo iba a realizar». Una vez reunidos los vecinos decidieron que, como en ningún momento se les había hablado de que ellos deberían «hacer las pozas para poner los postes», no los harían.
El siguiente paso fue comunicar su decisión al Consistorio y la respuesta de éste fue la de no llevar a cabo la renovación del tendido eléctrico mientas los vecinos de Les Quintanes se encarguen de realizar las correspondientes pozas.
Llegados a este punto, los vecinos volvieron a reunirse con el equipo de gobierno sin recibir una respuesta satisfactoria y sin que, hasta el momento, se les haya instalado la luz. Su postura es clara: «O nos renuevan el tendido o que nos devuelvan el dinero», reclaman. El propio teniente de alcalde les respondió que «llegarían a una solución», pero después de seis meses de reclamaciones y lucha, los vecinos ya no tienen ninguna confianza en alcanzarla.