La corbata verde de Sabino Suárez o la caribeña camisa que nos lució Ed Johnson en el Palacio de Deportes no dieron buena suerte anteayer al Farho Gijón. Tampoco la presencia de la alcaldesa. Paz Fernández Felgueroso no había visto ganar esta temporada al equipo gijonés y sigue sin verlo. El contraste lo puso un reducido grupo -no llegaban a diez- de seguidores del Gandía que festejaban la permanencia entre 5.000 demudados seguidores gijoneses. Que los levantinos se creían poco lo que habían conseguido lo demostró Isma Cantó, su entrenador, que se despidió del Palacio no con un «adiós», sino con un «lo siento».