María del Rosario Cortina es médica especializada en Cardiología del Hospital de Jove y el Hospital de Begoña. Hoy ofrece una charla bajo el título 'Cuida tu corazón', dentro del programa de actividades del Aula de Cultura organizada por EL COMERCIO. Tendrá lugar a las 20 horas en el salón de actos del Centro Municipal Integrado de Pumarín Gijón Sur. La experta incide en la necesidad de contar con una óptima prevención y, a la vez, diagnosticar a los pacientes más vulnerables antes de que se produzcan los primeros síntomas de un problema cardiovascular.
-¿Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en la epidemia de las sociedades modernas?
-Sí, se han convertido en la primera causa de muerte prematura en Europa, tanto para el hombre como para la mujer. Son cada vez más frecuentes y están asociadas a la forma de vida.
-¿A qué es debido?
-Principalmente, a los malos hábitos de la sociedad, como el sedentarismo, el tabaquismo y la inadecuada alimentación. Influyen también los factores genéticos, pero esos siempre estuvieron ahí y, sin embargo, ahora los casos se han disparado.
-¿Qué prevalencia tiene en la región?
-En Asturias se producen 1.000 infartos al año y la patología afecta cada vez más a los jóvenes. De esa cifra, 22 personas fallecen en el acto sin llegar al hospital y otras 14 lo hacen a los pocos días u horas. Otro dato alarmante es que el 50% de los enfermos de insuficiencia cardiaca muere a los cinco años de su diagnóstico. Es un porcentaje muy similar a los fallecidos por cáncer, pero sin embargo no se le tiene tanto miedo.
-¿A qué edades aparece con mayor frecuencia?
-En España lo padecen 200.000 personas, con edades comprendidas entre los 40 y los 60 años, aunque es cierto que cada vez se da en personas más jóvenes, principalmente, a consecuencia del hábito de fumar.
-¿Cuáles son las principales pautas a seguir para evitar estas enfermedades?
-La base de todo es la prevención y el diagnóstico precoz, antes de que se presente la enfermedad. Se trata de buscar al paciente vulnerable a través de nuevas técnicas hospitalarias, que posibilitan diagnosticar la patología antes de que aparezcan los primeros síntomas. Pero, sobre todo, lo más importante es llevar una vida saludable.
-Una vez manifestada la enfermedad, ¿el paciente puede llevar una vida normal?
-Intentamos que lleve una vida lo más normal posible y acabar con la idea de que si te da un infarto no puedes volver a hacer deporte. Lo ideal es realizar ejercicio tres veces a la semana como, por ejemplo, andar por un sitio llano sin hacer demasiado esfuerzo.
-¿Y deberá seguir un tratamiento de por vida?
-Sí, porque las enfermedades cardiovasculares no se curan, lo único que se puede hacer es controlarlas. Necesitan seguir un tratamiento de forma continuada para que la sangre esté más fina, para reducir el colesterol... Es similar a la diabetes, puede ser controlada y que no te impida llevar una vida normal, pero nunca se va a curar.
-¿Los jóvenes de ahora serán más propensos en el futuro?
-Indudablemente, y también en su etapa de juventud. Los jóvenes no están inmunizados a sufrir una enfermedad cardiovascular, sobre todo como consecuencia del tabaquismo y de los hábitos sedentarios, sin contar con el consumo de drogas como la cocaína y las de diseño.
-¿Es frecuente el abandono del tratamiento?
-Eso se produce en bastantes ocasiones y lo que tenemos que intentar desde el área sanitaria es involucrar a los pacientes en los tratamientos y motivarlos en todo lo que tiene que ver con su salud.