Todo hacía prever que Ander Vilariño se subiría ayer al podio en la XXXVI Subida Automovilística Internacional al Fito y así fue. El piloto donostiarra, que hace un año no pudo participar en las dos pruebas oficiales tras sufrir un accidente en Austria, se convirtió en el campeón absoluto de la subida, que supone la tercera competición disputada hasta la fecha del Campeonato de Europa de Montaña. A bordo de su Reynard F3000, el vasco logró aventajar en once segundos y 681 milésimas al italiano Fausto Bormolini con un tiempo de cinco minutuos, ocho minutos y 62 milésimas en la clasificación final.
Ante más de 100.000 aficionados, Vilariño hijo culminó los 5,350 kilómetros de la cara Sur del Fito durante la primera manga en dos minutos, 33 segundos y 951 milésimas y a una media de 124 kilómetros por hora. Para él, esta carrera le permite «dejar el Fito con un excelente sabor de boca», a excepción del ligero percance que sufrió su padre, Andrés Vilariño.
Pocas diferencias hubo también ayer en los pronósticos del resto de los pilotos. Si en los entrenamientos del sábado ya Ander Vilariño partía como favorito, Fausto Bormilini lo hacía en el segundo puesto, que ayer consolidó y se subió al podio junto a Vilariño para recibir el trofeo de manos del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. Tampoco faltó en el cajón el italiano Renzo Napione en su Reynard K 02, que completó los dos tramos del recorrido en cinco minutos, 30 segundos y 85 milésimas.
Por muy poco, en cambio, se quedó el holandés Lazlo Szasz -otro de los favoritos- fuera del podio, y eso que fueron sólo 161 milésimas las que le separaron del tercero.
Toque en el guardarrail
Menos suerte tuvo Andrés Vilariño, que en los entrenamientos del sábado completaba el tramo de la AS-260 entre las cercanías de Arriondas y el alto del Fito en tercer lugar. Pero ayer no hubo podio, ya que este otro piloto del Vilariño Motorsport sufrió un toque con un guardarrail interno que dañó su vehículo -un Norma- y le dejó fuera de juego. Según su equipo, esta última avería pudo deberse a «la compleja adecuación que tiene que llevar a cabo Andrés Vilariño sobre la marcha, dado que el coche francés tiene el asiento del piloto en el lado izquierdo mientras que el resto de sport prototipos que ha guiado su trayectoria lo ubicaban en el derecho».
El resto de la clasificación la completaron, entre otros, Óscar Palacio en quinto lugar, seguido de Víctor Manuel Pardeiro, Roberto Fueyo e Iván Súarez en el octavo puesto.
En el Campeonato de España, la primera manga fue para Jesús Fernández con dos minutos, 58 segundos y 364 milésimas, frente a los dos minutos, 58 segundos y 308 milésimas de Antonio López-Fombona. La segunda, en cambio, fue para López-Fombona con dos minutos, 58 segundos y 308 milésimas, mientras que Fernández subió en tres minutos y 570 milésimas.
Y eso que ayer fueron unos cuantos los que entre averías y pequeños accidentes no pudieron llegar a la meta. Otro de ellos fue el asturiano José Javier Fernández Requejo, que debido al aceite que había sido esparcido por otros coches acabó a eso de las 12.30 horas con una salida de pista que provocó cinco heridos en el punto kilométrico 650 junto al puesto de control 6. De ellos, cuatro eran espectadores que acabaron con diversas contusiones de carácter leve y el quinto un comisario portugués, C. A. C. D., que sufrió una posible fisura de la tibia y el peroné. Los cinco fueron trasladados en dos ambulancias al Hospital del Oriente -la carrera sólo se paró durante unos ocho minutos-, donde se preveía que ayer mismo recibieran el alta.
Poco antes, en los calentamientos, también una UVI móvil tuvo que interrumpir el paso de los pilotos para asistir a una persona del público que, al parecer, se había «excedido con el alcohol».
Además de Álvarez Areces, no faltaron a la cita otros representantes del Ejecutivo autonómico y local como la consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya; la directora general de Turismo, Elisa Llaneza; y el alcalde de Parres, Manuel Millán García.